Por Raúl Cobo
14 octubre, 2016

Una razón para sentirnos orgullosos.

Uno pensaría que elefantes hay millones, sobre todo en Asia, Africa y Sudamérica, pero lo cierto es que aunque parezca difícil de creer, estos animales se encuentran actualmente en peligro de extinción. Pese a esto, no faltan los “idiotas” de siempre que día tras día van tras su caza para así poder extraer sus colmillos y hacerse con grandes sumas de dinero gracias a la venta de marfil. 

Pero así como hay seres humanos detestables, también están los buenos, como en todas las especies de animales. Y afortunadamente, esta vez nos toca hablar de los “buenos”.

Específicamente, me refiero a los “buenos” de Brasil que esta semana han inaugurado el primer refugio para elefante de toda Latinoamérica.

Se trata de 1.100 hectáreas ubicados en Mato Grosso, un lugar en el cual pretenden recibir a varias decenas de elefantes, quienes además de recibir atención médica por parte de un veterinario, podrán disfrutar de una zona boscosa, de colinas con pastizales, peñascos, arroyos y manantiales.

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Scott Blais

Uno de los principales apoyos financieros del proyecto corre por parte del estadounidense Scott Blais, quién ya había colaborado con una iniciativa similar en Tennessee en 1995.

“Las sociedades de todo el mundo se están empezando a dar cuenta de los traumas que se les han causado a estos animales. Hay que aportar soluciones. No basta con decir que necesitan una vida mejor”

-Scott Blais, colaborador del proyecto-

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Scott Blais

Tanto Blais como su esposa estaban buscando hace mucho tiempo un lugar donde poder crear un refugio de elefantes. Al final se decidieron por la nación más grande y poblada de América Latina por varias razones: la cantidad de tierra disponible, la presencia de gente que piensa como ellos y la urgente necesidad de encontrar un sitio para numerosos elefantes que están en Brasil, Argentina y Chile.

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Scott Blais

Por el momento, muchos de los elefantes que han llegado al refugio lo hacen proveniente del zoológico o del circo, y fueron traslados al sector por mismos funcionarios de esos lugares debido a la edad o a las malas condiciones en que se encontraban estos elefantes. Entre estos elefantes se encuentra Maia, quien después de 40 años viviendo en cautiverio, específicamente en un circo, ha sido finalmente liberada por sus dueños y ahora juega feliz junto a otra ex elefanta de circo.

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Scott Blais

Sin embargo, hay quienes creen que la felicidad de Maia durará poco tiempo, ya que los elefantes no sobrevivirían mucho si son soltados en la tierra de donde vinieron tras vivir toda su vida en cautiverio. Ok, puede ser, pero la pregunta es: ¿por qué estaban viviendo en cautiverio? Además, me parece que las probabilidades de morir en un circo o un zoológico son mil veces mayores que la de morir en su propio hábitat, ¿no creen?

El peligro que actualmente enfrentan los elefantes es un tema no solo en Brasil, sino en todo el mundo. Y si bien podemos estar contentos con la creación de santuarios en Estados Unidos, Tailandia, Malasia y, ahora en Brasil, tampoco podemos olvidar que por ejemplo en estos últimos diez años, 110.000 paquidermos africanos murieron víctimas del tráfico de marfil, lo que corresponde a un cuarto de la población actual de elefantes.

Pero bueno, algo es algo, así que… ¡bien por Brasil!

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