Por Antonio Rosselot
3 marzo, 2021

El chimpancé, que llegó a la vida de los Jackson en la década de los 80, vive hace unos años en un santuario para primates en Florida (EE.UU). Aún es mantenido por la familia del cantante y, cómo no, heredó su disgusto por las cámaras indiscretas.

Michael Jackson era un tipo bastante excéntrico, ya todos bien lo sabemos. Y por lo mismo no se contentaba con tener una mascota “común y corriente” como un perro o un hámster, sino que era el orgulloso dueño de un chimpancé domesticado llamado Bubbles.

El primate llegó a la residencia de Jackson en la década de los 80, y se convirtió en una estrella rápidamente ya que aparecía con frecuencia junto al “Rey del Pop”; incluso, una vez lo acompañó a una gira en Japón.

Shutterstock

Cuando Bubbles se mudó a la residencia de Jackson en el rancho Neverland, en California, donde los reportes dicen que habría dormido en una cuna ubicada en la habitación del cantante e incluso habrían compartido el baño.

Con el tiempo la naturaleza fue haciendo de las suyas, y Bubbles maduró en la forma de un macho adulto y dominante, por lo que ya no era seguro tenerlo tan cerca de humanos. Por lo mismo lo enviaron a un centro para primates ubicado en Florida.

El chimpancé sigue allí al día de hoy, y vive tranquilamente con un grupo de ejemplares de su especie: Oopsie, Boma, Jessie, Kodua, Stryker y su mejor amigo, Ripley.

Y bueno, tal como alguna vez fue su ex dueño humano, Bubbles también generó un carácter bastante irritable respecto a las cámaras y la exposición. Su biografía en el sitio web del santuario lo confirma.

“A Bubbles no le gustan las cámaras. Incluso cuando sus cuidadores tratan de hacerle fotos, da la espalda si ve la cámara. Ocasionalmente le escupe agua a la gente cuando se molesta con las cámaras, y es capaz de lanzar arena con una precisión increíble”.

—Biografía de Bubbles en el sitio web del Center for Great Apes de Wauchula, Florida (EE.UU)—

FB: Center for Great Apes

Por otra parte, la biografía también señala que el chimpancé —de casi 40 años de edad— es muy gentil con los primates más jóvenes, sobre todo con Stryker, a quien usualmente llevaba en su espalda en sus primeros años.

Además, comentan que el santuario de primates recibe un “generoso monto” de donaciones por parte del fondo de Michael Jackson hasta el día de hoy, por lo que es un chimpancé muy cuidado y querido por todos.

Independiente de las locuras de su dueño —y de su intento por hacer de su mascota un humano más—, Bubbles terminó teniendo una vida tranquila y apacible, lejos del glamour.

Newscom

Eso ya es parte del pasado.

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