Por Antonio Rosselot
15 enero, 2020

Ash Graham (Australia) ha tenido un año digno de las peores pesadillas: su esposa murió de cáncer, su casa fue consumida por los incendios forestales y su perro Kozi está desaparecido. Hoy, Ash vive en una pequeña carpa y sueña con encontrar pronto a su querido amigo perruno para tener algo de consuelo.

Australia ha estado en el ojo del huracán en los últimos meses por una serie de voraces incendios forestales, que han dañado más de 5 millones de hectáreas y han dado pie a una serie de tristes historias de pérdidas, desazones y desesperanzas.

Hoy les contaremos la historia de Ash Graham, un bombero voluntario que ha sufrido tres de las peores pérdidas que una persona podría tener en su vida: su pareja, su casa y ahora su perro.

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El calvario de Ash comenzó hace alrededor de seis años, cuando su esposa Melanie fue diagnosticada con un rudo cáncer. Él, que en ese entonces se dedicaba a la construcción de techos, dejó su trabajo por completo para enfocarse en el cuidado de su pareja. Hace un año, la enfermedad de Melanie recrudeció y lamentablemente falleció, dejando a Ash con la única compañía de Kozi, su adorado perro.

Luego de este triste episodio, vendría la guinda de la torta. La casa de Ash, ubicada en la localidad de Nerrigundah (región de New South Wales), fue violentamente atacada por el fuego de los incendios forestales el 31 de diciembre, quemándose por completo. Ash logró escapar en su camioneta con apenas un par de pertenencias y acompañado de su fiel Kozi, de tres años de edad.

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El hombre dejó a Kozi en la estación local de bomberos y partió a avisar al resto de los vecinos sobre el peligro del fuego. Sin embargo, cuando las llamas se acercaron a la estación de bomberos, Kozi huyó despavorido y, hasta el día de hoy, Ash no ha podido encontrarlo: ha buscado en cuevas de wombats y agujeros mineros, pero no ha tenido suerte.

“Kozi fue lo único que me quedó cuando falleció mi esposa, así que sí… es mi mejor amigo, mi motivación, me saca de la cama en las mañanas en que estoy más desanimado. Sólo espero que haya corrido más rápido que Armageddon: quizás aún no he buscado lo suficiente, quizás sólo he mirado un área en particular y hay unas pocas casas en las que no he buscado por debajo”.

Ash Graham a Daily Mail Australia

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Graham está determinado a encontrar a Kozi, ya que es lo único que le queda. Por eso mismo, no ha salido de la zona de riesgo en Nerrigundah, y actualmente está viviendo en una carpa instalada en el patio de la estación de bomberos.

Sensibilizados con la situación, los miembros de la comunidad de Nerrigundah se organizaron y lanzaron una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe para que Ash pueda construir nuevamente su hogar. En cinco días de campaña, ya se han acumulado más de 16 mil dólares australianos —unos 11 mil dólares estadounidenses—.

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Esperemos que Ash pueda reconstruir su casa y su vida, y si lo hace acompañado de su querido Kozi, mejor aún. Nadie merece vivir lo que este valiente hombre está viviendo…

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