Por Camila Cáceres
28 agosto, 2017

Y tiene la tarea oficial de ser el más lindo del Palacio del Elíseo.

Emmanuel Macron sigue dando el ejemplo de cómo llegar realmente al corazón de su pueblo (y del Internet) al escoger por fin su “mascota presidencial”, como lo han hecho antes de él François Hollande, quien recibió al adorable Philae de veteranos canadienses, François Mitterrand tuvo a la leal Baltique e incluso Nicolas Sarkozy tuvo una labradora llamada Clara.

La mayoría de los mandatarios franceses han escogido bellos labradores como mascota, pero la nueva adición de la familia Macron puede ser el más bello de todos por una conmovedora razón.

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Y es que el adorable “Nemo” no se jacta exactamente de su pedigree. Se trata, de hecho, de un animal que había sido tristemente abandonado por sus dueños originales, una adorable mezcla de labrador y grifón que ya tenía alrededor de dos años y cada vez menos opciones de ser adoptado.

Emmanuel y Brigitte Macron dedicaron un fin de semana entero a buscar al «perro perfecto” y no sé ustedes, pero creo que lo lograron.

Yoan Valat

Cercanos a la Primera Familia revelaron que el presidente es un gran nerd fanático de Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne y no es sorpresa para nadie que hayan decidido honrar al Capitán Nemo poniéndole (un poco irónicamente, considerando la actitud del personaje) su nombre a la cara más amistosa en el Palais de l’Élysée.

Tan amistoso es Nemo que inició sus funciones oficiales prácticamente al mismo día de llegar, recibiendo con mucha emoción al Presidente de Nigeria.

Christophe Morin

La pareja pagó casi 300 dólares para adoptar al nuevo mejor amigo de Francia y muchos analistas políticos han encontrado subtexto en su presencia. Para Olivier Pérou del periódico Le Point, esta mascota demuestra respeto por la tradición (al escoger un labrador) y un poco de innovación, algo que no es ni lo uno ni lo otro, justo como Macron ha insistido en posicionarse respecto a la izquierda y la derecha en su país.

Además muchos han especulado acerca del lugar de adopción, pues Nemo fue abandonado en Tulle— la región de nacimiento del predecesor de Macron, Hollande.

Aunque la mayoría concuerda en que lo más importante es que un perro sin familia encontró un maravilloso hogar.

¿No te parece?

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