Por Antonio Rosselot
7 septiembre, 2021

Este equino, conocido como Champ, vive en una reserva nacional de Arizona (EE.UU) y es el patriarca de su manada. Por lo mismo, no dudó en hacerse presente cuando vio a una de las crías luchar contra la fuerte corriente de agua del río Salt.

A veces subestimamos a los animales por no pensar como nosotros, pero la verdad es que justamente esa es su gran virtud. Los llamamos bestias, pero en gran parte de los casos —sino todos— son capaces de mostrar amor, compasión y preocupación ante todo, sobre todo si se trata de cuidar a uno de sus pares.

Dicho esto, las imágenes que capturó Becky Standridge en el Bosque Nacional del Tonto (Arizona, EE.UU), demuestran que estas actitudes están presentes hasta en el más salvaje de los animales.

Becky Standridge

La mujer estaba haciendo un voluntariado en dicha reserva nacional —la más grande de Arizona—, cuando un día vio a una manada de caballos salvajes refrescándose en una orilla del río Salt. Ella reconoció de inmediato al rebaño: era la familia de Champ, uno de los famosos sementales del parque.

Los caballos también estaban aprovechando de comer, y en un minuto se apareció otra manada de equinos en la otra ribera del río. Se saludaron relinchándose unos a otros, pero Champ quiso ser más cariñoso y decidió cruzar al otro lado para hacerse presente como se debe.

La manada evidentemente lo siguió, pero una de las crías cedió pronto a la fuerza de la corriente del río y se vio en peligro real de ahogarse. Sin embargo, ahí estaba el patriarca Champ para salir al paso: una vez que vio al bebé luchando, decidió ir a salvarlo.

El caballo adulto arrastró al pequeño hasta la orilla, siempre acompañándolo y conteniéndolo, y después lo dejó posicionado para que pudiese cruzar sin problemas usando los bancos de arena.

Becky Standridge

Si eso no es un instinto genuino de proteger y cuidar, ¡realmente no sabemos qué es!

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