Por Daniela Morano
5 octubre, 2018

Tanto tiempo cerca de humanos las hizo descubrir que en su orina podían encontrar los minerales que no hallan en la naturaleza.

Si hay un animal que produce mucha curiosidad, o al menos a mí personalmente me intriga, son las cabras. Es cosa de ver fotos de ellas escalando montañas para cuestionarse qué rayos está pasando en el mundo para que un animal sea capaz de hacer algo tan sorprendente como eso. Es como si desafiaran la gravedad, y sin miedo. 

Después de ver fotos así no es tan raro ver una como esta, donde varias de ellas son atadas a un helicóptero con una especie de antifaz.

En el Parque Nacional Olympic, en Washington, 114 cabras debieron ser trasladadas a más de 100 kilómetros del parque luego de que pasaran años poniendo en peligro la vida de las personas que visitaban la reserva. 

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Estas no son nativas del sector. Fueron introducidas en los años ’20, antes de que el terreno fuese una reserva natural, pero rápidamente se convirtieron en una plaga, comiéndose la vegetación endémica y eventualmente atacando a los humanos que visitaban el lugar. ¿El motivo? Les atrae la orina y el sudor humano. 

Puede sonar raro, pero la explicación es simple. Estos animales buscan la sal que no encuentran en los minerales de las montañas y han aprendido que pueden encontrarla en los humanos. Como ya no les temen porque viven en un parque nacional, gran parte de la tarea estaba hecha.

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Para ser trasladadas, especialistas lanzan redes desde un helicóptero para detenerlas, atraparlas y ponerles un antifaz en sus ojos y evitar que sientan miedo. Luego son examinadas, se les pone un collar para rastrearlas, las alimentan y luego llevadas a su nuevo hogar.

“Hasta el momento todas parecen estar bien. Debería ser una transición rápida y fácil”, aseguró Colton Whitworth, representante del Parque.

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