Por Antonio Rosselot
27 febrero, 2020

Millie fue víctima de un espantoso ataque, en el cual le dispararon y pisotearon varias veces. Luego de ser encontrada agonizando en las calles de Rusia, una chica inglesa supo de su historia y la adoptó para operarla, sanarla y darle un poco de esa felicidad que nunca tuvo.

La suerte de los animales domésticos —y domesticables también— es bastante dispar: si bien hay perritos y gatos que tienen un hogar que los adora y cuida desde que nacen hasta que dejan este mundo, también hay animales que deben luchar todos los días por conseguir algo de alimento y cariño, además de tener que resguardarse del frío y la lluvia en el lugar que sea.

Lamentablemente, este último fue el caso de Millie, una perrita que originalmente nació como callejera en la fría Rusia. La peluda fue encontrada agonizando al borde de la muerte en las calles: le habían disparado en la cara múltiples veces, y las horribles lesiones en su hocico indicaban que alguien la había pisoteado deliberadamente.

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Millie fue rescatada en la peor de la situaciones, ya que ella misma estaba tratando de quitarse el hocico, casi desprendido por todo el maltrato que había recibido. Luego de ser sacada de las calles, fue llevada al santuario animal Vyberimenya, donde se estableció para recuperarse dentro de lo posible.

Y ahí es cuando Kasey Carlin entró en juego. La chica, oriunda de Brighton (Inglaterra), se enteró de la historia de Millie y decidió hacer todo lo posible por llevársela consigo: ya tenía experiencia adoptando animales de otros países, así que el proceso no podía ser tan difícil. Y luego de varias semanas recaudando dinero y enviando correos al santuario, Kasey finalmente logró negociar el traslado de la perrita al Reino Unido.

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“Cuando la vi, me enamoré inmediatamente de ella. No tenía nariz y respiraba ayudada por un tubo, pero se veía tan feliz en los videos. Mi corazón se derritió, debía tenerla conmigo”.

Kasey Carlin al Daily Mail

Millie llegó a su nuevo país hace poco más de un mes, y ya fue operada para corregir el horrible desorden que tenía en su cara: se le extirpó el ojo derecho, después de que creciera deforme debido al maltrato que sufrió básicamente desde que nació, y además se le implantó una nariz nueva.

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Hoy, la pequeña Millie tiene un año de vida y es realmente feliz en su nuevo hogar, que comparte con otros tres perritos más: Mishka, Bella (temporal) y Maggie, que también recibió disparos en todo su cuerpo y logró recuperarse. Millie corre de lado a lado meneando su enorme lengua para todos lados, ya que no hay un hocico que la mantenga quieta, pero eso le da una cuota extra de ternura.

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Afortunadamente existen personas como Kasey en este mundo, que no les importa el nivel de sacrificio que haya que hacer con una mascota, sino que su única preocupación es que ella tenga la mejor vida posible. Y si eso involucra embarcarlas en un largo viaje, que así sea.

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