Por Constanza Suárez
17 septiembre, 2019

Con tan solo 5 semanas de vida, Pixie no tenía donde ir y sufría dolorosas heridas.

La vida de un perro callejero es difícil. Desde vehículos veloces, personas crueles hasta el sol intenso y fuertes lluvias, tienen que soportar todo en soledad. 

Un cachorro de tan solo cinco semanas de vida sufría en las calles, parcialmente quemado y sin piel. Hasta que una persona lo encontró deambulando en su patio y llamó a Control Animal por ayuda. 

Instagram/fultonanimalservices/

En la organización descubrieron que Pixie tiene Demodex Mange, una condición en la que rascarse puede provocar llagas y costras. Daphne Bragg, la madre adoptiva de Pixie, se enamoró del pequeño cachorro de inmediato. 

“Cuando la vi, pensé, ¡Dios mío! Tú vienes conmigo”, dijo a The Dodo sobre la primera vez que vio a Pixie. 

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Inmediatamente después de su primer baño médico, la madre adoptiva de Pixie se dio cuenta de que era demasiado pequeña para la bañera. Así que el fregadero de su cocina se convirtió en la nueva bañera de Pixie.

Con arduo trabajo, las costras y heridas comenzaron a sanar. El cabello comenzó a crecer nuevamente en el pequeño cuerpo de la perrita. Al mismo tiempo hizo muchos amigos, y aprendió algunas habilidades sociales muy necesarias. 

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De hecho conoció a Elliot y todo cambió. El perrito tenía un pasado similar: tuvo que trabajar muy duro para volver a ser un perro hermoso y saludable. Pixie recuperó su pelaje, ganando también un nuevo amigo. Todo mejoró.

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El amor y la atención adecuada puede marcar la diferencia de cualquier vida, ya sea de un animal angustiado o un ser humano durante un momento complejo.

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