Por Pamela Silva
29 octubre, 2018

Y aunque es gigante, su hermano mayor permite pacientemente sus cariños (incluso que se le siente en la cabeza).

Katie Becattini tenía un perro rescatado, Tuck, pero se moría de ganas de adoptar uno más. El problema es que Tuck era un perro ansioso, que estaba muy unido a ella -de hecho, dormía bajo las sábanas pegado a ella todas las noches y sufría cada vez que Katie salía y no podía llevarlo con ella-.

Así que era lógico pensar que traer a un nuevo integrante a la familia, podría ser demasiado para él.

El problema es que cuando uno quiere algo, no puede dejar de quererlo. Así que ella y su novio viajaron a una exposición de mascotas en Pensilvania donde estaban dando en adopción a 11 cachorros grandes pirineos.

Katie Becattini

Y los grandes pirineos, tal como su nombre lo indica, son perros bastante, bastante grandes.

Katie y su novio se enamoraron de uno en particular, el más grande y esponjoso de todos, pero seguían preocupados por cómo reaccionaría Tuck ante la llegada de esta bola de algodón con patas.

Así que decidieron que antes de traer al nuevo perro a la casa, llevarían a Tuck a la casa de acogida donde se estaban quedando los cachorros para que lo conociera. Y las cosas resultaron mucho mejor de lo que esperaba.

Katie Becattini

“A Tuck no pareció importarle de ninguna manera. No lo amaba, pero tampoco le importaba”.

-Katie Becattini a The Dodo.

Así que decidieron llevar al cachorro gigante -que en ese entonces, ya era más grande que Tuck- a casa. El asunto era que si bien a Tuck Beau -como decidieron llamarlo- le era indiferente, no pasaba lo mismo con el cachorro.

Porque desde que puso un pie en casa Beau estuvo completa y absolutamente obsesionado con su hermano mayor.

Katie Becattini
Katie Becattini
Katie Becattini

“Beau estaba … obsesionado con Tuck. Desde el primer día comenzó a seguirlo y lloraba si Tuck no estaba con él. Mis temores de tener un segundo perro se fueron rápidamente“.

-Katie Becattini a The Dodo.

 

Beau pasó sus primeros días en la casa -y todos los que siguieron, en verdad- acurrucándose cada vez que podía con Tuck. Katie dice que cada vez que entra a la casa después de estar fuera por un par de horas, los encuentra haciendo cucharitas, tal como si fueran un par de hermanos humanos.

Katie Becattini
Katie Becattini

Con el tiempo Tuck también desarrolló un intenso amor por su hermano menor, permitiéndole que le demuestre su cariño de la forma que a Beau se le ocurra (como colocando su trasero gigante en su cabeza).

“Creo que es genial como dos perros que son polos opuestos, en apariencia y personalidad, están tan unidos. Son unos chicos tan dulces”.

-Katie Becattini a The Dodo.

Katie Becattini

Y es que sin importar la raza o el tamaño, el amor de hermanos es más fuerte que cualquier cosa.

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