Por Lucas Rodríguez
8 febrero, 2019

Pedía un lugar dentro de la familia.

La vida solitaria y libre puede tener sus ventajas: ir de aquí para allá. donde sople el viento. Conocer gente nueva todos los días, no contentarse nunca con las experiencias que tenemos a nuestro alrededor y estar siempre en busca de algo distinto. 

Pero a veces también llega un momento en que esta vida de nómade comienza a volverse agotadora. La imagen de una cama cómoda y un espacio frente a la chimenea en invierno tienen un atractivo innegable. 

Algo así fue lo que le pasó a este gatito. Nacido y criado en la calle, un día decidió que había tenido suficiente.

Ariel Heath

El gatito que pronto pasaría a llamarse Billy, ya había visitado esa misma casa antes. Su dueña lo había notado a él y a sus hermanos una mañana, cuando se abalanzaron sobre el plato de agua del perro de la familia. Pero antes que Ariel, la dueña de casa, o el resto de su familia pudieran acercarse, se escabulleron. 

Desde ese día, Ariel dejó platos con comida en su patio por las noches. A pesar de que no volvió a ver a los gatos, el plato siempre amanecía vacío. Hasta que una mañana escuchó maullidos y unos leves golpecitos en el ventanal de su puerta.

Era el gatito, exigiendo un lugar en la familia. El hijo menor de Ariel fue el primero en recibir al gatito. 

Ariel Heath

A pesar de que en un inicio se mostró simpático, el gatito mantenía sus costumbres callejeras. No se dejaba tocar con facilidad y si alguien se acercaba de manera demasiado brusca, tendía a asustarse y huir. Pero fue pasando el tiempo. Billy comenzó a acostumbrarse a la vida doméstica, al mismo tiempo que crecía y ganaba peso. 

A la larga terminó por ganarse no solo a sus dueños, sino que también a su mascota. El perro de la familia lo adoptó como un compañero de casa, dejándole un lugar en sus frazadas. El gatito a su vez, le rasca detrás de la oreja y da masajes con sus uñas. 

Ariel Heath

Hoy en día, el pequeño Billy ha escalado hasta convertirse en el rey de la casa. Tiene acceso a todas las camas y espacios donde dormir, pero su lugar favorito sigue siendo al lado de su amigo perruno. Algo impresionante, teniendo en cuenta que en sus años callejeros debe haber tenido más de algún encuentro con perros no tan simpáticos.

Ariel Heath

La calle es solo un recuerdo para este gato. Aun así, Ariel Heath dijo a LoveMeow que cuando ha sido necesario, Billy ha mostrado que aun mantiene las enseñanzas y la dureza de la calle.

 

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