Por Alejandro Basulto
22 julio, 2020

«No tenía idea de que mi ángel también era un ladronzuelo», dijo sorprendida su humana, Heather Bardi. Quien lo dejó salir de la casa a raíz del COVID-19, descubriendo una faceta desconocida suya.

Los gatos son mascotas geniales. Animales muy únicos en su manera de ser. Inteligentes, intrusos, dormilones… pero al mismo tiempo, también sumamente inquietos. Se leerá como algo contradictorio, pero los mininos podrán dormir 18 horas al día, pero las otras seis, sí que la pasan bien. Llevando a cabo travesuras en todos lados y de formas muy distintas. Ante esto, muchos humanos han optado por hacer de sus pequeños felinos unos seres hogareños y tranquilos, lo que no asegura que cuando estos tengan la oportunidad de arrancarse, no hagan una travesura.

FACEBOOK / HEATHER BARDI

Y esto bien lo supo Heather Bardi, una residente de Nueva Orleans, al sureste del estado Luisiana, en Estados Unidos. Ya que por el coronavirus, su casa se le empezó a hacer pequeña a su gatito el Almirante Galacticat, quien antes de la pandemia, disfrutaba cada día de su relajante vida hogareña. Dormía, comía, iba al baño y recibía caricias. La vida perfecta. Pero con el coronavirus, esta vivienda se le hizo insuficiente y se empezó a hastiar.

«Las siestas tranquilas del almirante fueron interrumpidas bruscamente tan pronto como comenzaron con los chillidos y gritos de su inflexible hermano mayor (…) Él quería salir. Esperaba junto a la puerta e intentaba escabullirse en mis pies antes de que me diera cuenta»

– dijo Heather Bardi a The Dodo.

FACEBOOK / HEATHER BARDI

Fue así como Heather decidió comprar una correa para llevar al Almirante a pasear por el jardín, hasta que se sintió segura de dejarlo solo. Heather empezó a ver cómo su gato dormía tranquilas siestas afuera y jugaba con otros gatos del vecindario.

FACEBOOK / HEATHER BARDI

Pero detrás de tanta alegría gatuna, había un vergonzoso secreto. Ya que esta humana, al poco rato, encontró una camiseta sin mangas y un par de calcetines en su porche. En ese momento los tiró a la basura, pensando que venían de una persona borracha. Pero comenzó a aparecer más ropa limpia alrededor de garaje, por lo que su teoría inicial ya no parecía tan factible.

«Una vez que comenzaron a aparecer más artículos, pensé en agarrar la camisa y sacarla de la basura en caso de que fueran de una persona que me estaba jugando una broma y quería todas las pruebas juntas»

– contó Heather Bardi.

FACEBOOK / HEATHER BARDI

Para descubrir quién era el culpable, instaló una cámara de seguridad improvisada en las afueras de su casa. Descargó una aplicación de grabación en su viejo teléfono celular y lo pegó a un poste de su porche delantero. Cuando vio las imágenes al día siguiente, no lo podía creer. El ladrón era nada menos que su querido y dulce gatito, el Almirante Galacticat. Por lo que tras hallar al culpable, solamente le faltaba dar con las víctimas, para devolverles sus cosas. Por lo que hizo un letrero de cartón y lo grapó al poste que se encontraba en la vereda.

«Queridos vecinos, mi gato ha estado robando la ropa limpia de alguien y llevándola a casa. Calcetines, boxers, trapos de cocina e incluso una camiseta sin mangas. Si te faltan dichos artículos, los he estado recolectando y los tengo adentro. Por favor, toca y te los devolveré. Lo siento, mi gato es un clepto»

– escribió la humana del Almirante Galacticat en el cartel.

Nadie en el vecindario reclamó los bienes robados. Por lo que Heather recurrió a las redes sociales, publicando en NextDoor y en un grupo de venta de garaje, sobre estos robos gatunos. Hasta que finalmente el boca a boca llevó a la humana del Almirante ante las víctimas de la ropa robada. Gracias a un vecino, supo que su minino hurtaba la vestimenta de una lavandería compartida en un departamento, afectando a diferentes compañeros de habitación. «Definitivamente fue la forma más extraña de conocer a los vecinos (…) Hasta ahora, hace casi dos semanas, no tenía idea de que mi ángel también era un ladrón mezquino», dijo Heather Bardi tras reírse con sus vecinos. Y sí, su gato le sigue trayendo «regalos» cada vez que sale.

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