Por Daniela Morano
13 febrero, 2019

Negrita vivió toda su vida en la calle y sólo una pareja se acercó a ayudarla una semana antes de dar a luz.

Los perros son leales porque siempre recuerdan quienes son las personas que los han ayudado y acogido en sus vidas. Saben quienes son sus dueños y quienes los han traicionado, y nunca olvidarán a alguien que les ha dado una pata cuando más lo necesitan. Negrita vivió en la calle gran parte de su vida, en Rivadavia, San Juan, Argentina.

Unas semanas antes de parir a su primera camada, recibió la inesperada ayuda a una pareja mayor. La llevaron a su casa donde le dieron de comer y la cuidaron hasta que nacieron los pequeños cachorros. Estos fueron dados en adopción y la pareja no podía quedarse con Negrita pues su edad les dificultaba cuidar de un animal. 

La llevaron donde un conocido en Jáchal, donde fue recibida con cariño.

Diario de Cuyo

Pero Negrita no podía irse sin agradecerles a sus salvadores. Tras un par de días en Jáchal, Negrita desapareció, haciéndole creer a su dueño que no volvería, que quizás sería por siempre un perro callejero en su corazón.

Según el medio local Diario de Cuyo, la buscó por todos los alrededores, pero nada.

Días más tarde Negrita apareció afuera de la casa de la pareja, habiendo recorrido 161 kilómetros para encontrarlos. Sus patas estaban llenas de heridas, deshidratada, moribunda y desnutrida. Por supuesto que la asistieron, dijeron que incluso bebió un balde de agua ese día.

Aunque intentaron que el hombre se la llevara otra vez, no lo lograron. Negrita quería quedarse junto a la pareja y así fue,  sabían que debían cuidarla porque los eligió como sus dueños. 

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