Por Elena Cortés
10 mayo, 2017

Esto ocurre en las Islas Malvinas.

Muchos de repente no lo sepan, pero en la Bahía Yorke, situada a las afueras de Puerto Argentino/Stanley (la capital de las islas Malvinas), aún existen cientos de minas antipersonales y otros explosivos que en su momento usaron Argentina e Inglaterra en la Guerra del Atlántico sur, entre el 2 de abril y el 14 de julio d 1982. Hoy, a más de 35 años, los pingüinos que habitan el lugar siempre han salido ilesos por estas explosiones… ¡Entérate por qué!

“Las minas son horribles y muy difíciles de eliminar. Prácticamente te tienes que arrodillar y quitar la arena y la tierra con tus manos, y trastornar así el ecosistema, afirmó Paul Brickle, el director del Instituto de Investigación Ambiental del Atlántico Sur (Saeri), una organización de académicos con sede en Puerto Argentino/Stanley.

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Pero, ¿por qué hasta ahora no remueven todas las minas? 

Al inicio, no todos los habitantes estaban de acuerdo con el desminado. “La idea no les entusiasmaba, para decirlo sin rodeos”, afirma Barry Elsby, miembro de la Asamblea Legislativa de las Malvinas. 

“Hubiéramos preferido que se dejaran los campos minados tal cual. Están claramente demarcados y cercados. Ningún civil ha resultado nunca herido. Le decimos al gobierno británico que no gaste el dinero en esto, que lo haga en un país que necesite limpiar su tierra agrícola de minas. Desafortunadamente, el gobierno de Reino Unido firmó la convención de Ottawa, lo que los obliga a hacerlo”.

¿Qué es el Tratado de Ottawa? 

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Aparte de vedar la adquisición, la producción, el almacenamiento y la utilización de minas antipersonales, obliga a sus firmantes a retirar éstas de los territorios que están bajo su control. En palabras más simples, piensen lo que piensen los lugareños -y los pingüinos- sobre ello, las minas deben retirarse.

Se sabe que desde el 2009 el gobierno británico ha gastado millones de libras para desminar las islas. 

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El especialista en desminado, Innocent Mudzamiri, y sus colegas ya han limpiado minas de más de siete millones de metros cuadrados de campo. Pero, ahora la quinta fase del programa de desminado está revisando áreas mucho más complejas. Su labor es medir el posible impacto ambiental que podría tener la eliminación de las minas, los riesgos que pueden ocurrir y los posibles beneficios para una vida silvestre en la Isla.

Así mismo, Innocent Mudzamiri le afirmó a un periodista de BBC Mundo que las “minas no son peligrosas”:

Simplemente, hay que tener cuidado. Lo tienes que hacer con suavidad, para no alterar la bomba. Y tienes que tener la mente clara, no pensar en la familia o en cualquier otra cosa, concentrarte“. 

-Mudzamiri a BBC Mundo-

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Pero, definitivamente Bahía Yorke es un lugar muy complejo para explorar y medir, ya que en los 35 años post guerra, los explosivos han ido moviéndose con el viento y cambiando de forma. 

El panorama al que se enfrentan los expertos, a tener que excavar toda la playa, tendría que ocurrir durante el invierno cuando los pingüinos estén en el mar. Pero, al mismo tiempo, su hábitat y el ecosistema entero quedarían destruidos. Algo a lo que tampoco ayudaría el turismo, la clave para la economía local.

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Sin embargo, si Bahía Yorke se volviera a abrir al público crearía un caos para el medioambiente. Es decir, al reabrirla podría volver a ser lo que era antes de la guerra: la playa de moda de los capitalinos

Las autoridades se encuentran muy preocupadas por los efectos que podrían ocurrir al desminar toda la bahía.

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En conclusiones, hoy las Islas Malvinas se encuentra en una encrucijada, entre la obligación de desminar su suelo y la importancia de conservar el medio ambiente. Y por su parte, los pingüinos magallánicos siguen reproduciéndose irónicamente gracias a la guerra.

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Un tema para reflexionar.

¿Qué opinas sería lo mejor para el futuro de las Islas Malvinas?