Por Antonio Rosselot
16 junio, 2020

Moraleja: si vamos con nuestras mascotas a visitar lugares públicos donde hay animales salvajes, hay que tenerlas amarradas siempre. Uno nunca sabe cómo van a reaccionar a lo desconocido…

Si bien los perros son una iluminación en nuestras vidas, eso no significa que haya que tomar los resguardos básicos y mínimos a la hora de sacarlos a pasear.

Dicho esto, un canguro casi fallece ahogado en una popular playa cercana a Melbourne (Australia), luego de que fuese perseguido y atacado por un perro domesticado. El canguro terminó metiéndose al agua para escapar pero fue seguido por el perro, que en un minuto hasta le hundió la cabeza.

FB: Genene Priest

Toda esta escena fue captada en un video por Genene Priest, que caminaba por la costa de Fisherman’s Beach cuando se topó con la inusual situación. El registro comienza con el canguro escapando del perro en dirección a la orilla de la playa, saltando desesperado mientras el can de raza kelpie casi que le mordía los tobillos.

“El canguro se acercó a la playa tan rápida e inesperadamente desde atrás, que estoy segura de que el dueño del perro que lo persiguió no podría haberlo visto antes que su mascota. Tanto el perro como el canguro estaban choqueados, y reaccionaron como todos los animales”.

Genene Priest en Facebook

FB: Genene Priest

El perro le ladra constantemente al canguro, que realmente no sabe que hacer. Asustado, entra al agua y se aleja mar adentro, esperando que sea suficiente para aburrir al perro y salir del entuerto. Pero no, el perro entró igual y persiguió sin cansancio al canguro.

El momento más complicado, sin dudas, fue cuando el can hundió la cabeza del marsupial en el agua por unos momentos. Esta parte del video está grabada poco después de la puesta de sol por lo que no es tan evidente, pero de todas maneras se los dejamos para que lo vean ustedes mismos.

El perro volvió a la orilla y, segundos después, lo siguió el canguro, que se escapó rápidamente hacia otro lugar.

Finalmente, la lección que nos deja esto es que, si vamos con nuestras mascotas a visitar lugares públicos donde hay animales salvajes, hay que tenerlas amarradas siempre: uno nunca sabe cómo van a reaccionar a lo desconocido.

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