Por Alejandro Basulto
26 mayo, 2020

Como tantos otros animales, parecen haberse aprovechado de la pandemia para transitar por zonas urbanas tranquilamente.

Reino Unido es en la actualidad, uno de los cincos países más afectados por el COVID-19, sumando más de 262 mil personas infectadas y casi 37 mil fallecidos a raíz de pandemia. Crisis sanitaria, que no solo ha significado un cambio en la rutina diaria y en la vida de las personas, debido a medidas relacionadas con el distanciamiento y el aislamiento social, sino que también, de algún modo, ha favorecido la aparición de diversas especies silvestres en zonas urbanas donde antes no se veían. Tal como es el caso de los gansos anidando en estaciones de trenes, de pavos reales en las calles de España, de cóndores descansando en los departamentos de Santiago en Chile, y así con muchas otras especies.

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Y a estos animales, se les suma una hermosa y elegante ave marina como es el caso del cisne, de la cual, se han visto imágenes de una familia, liderada por los cisnes George y Zelda (como así le nombraron sus observadores más recurrentes), quienes cruzaron una calle junto a sus pichones con la intención de llegar a otro lago. Trayectoria que resultó ser un importante reto para estos pequeños polluelos de cisne, ya que se les vio dando chillidos angustiosos e intentando costosamente subir la acera en su camino.

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Sin embargo, en este caso, los animales protagonistas no consistían de animales silvestres cualquiera, sino que se trataba de una pareja de aves que son celebridades en el parque Pittville, en Cheltenham, Reino Unido. George y Zelda son unos cisnes tan queridos, que tras recibir el primero un disparo en la cabeza desde una ballesta, dejando de respirar, se hizo todo lo posible en el hospital Vale Wildlife para que pudiera sobrevivir, a pesar de la cantidad de sangre que había perdido.

Además de que, según consigna Daily Mail, un año después, en el 2018, se le clavó a George un anzuelo en el cuello, teniendo que volver a recibir tratamiento en el hospital. Sin embargo, este año, en el día 29 de abril su suerte cambió, ya que celebraron el nacimiento de sus siete polluelos. Con los que recientemente cruzaron una calle, contando con la ayuda y la protección de diferentes personas ante el tráfico.

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