Por Lucas Rodríguez
8 abril, 2021

Esta particular relación se dio en el zoológico de Gaziantep, en Turquía. Los dos peludos juegan y hacen travesuras durante todo el día, además de enseñarse cosas que solo sus respectivas especies saben.

A pesar de que todos adoramos a los animales, también debemos reconocer que ellos son distintos a las personas. Esto significa que no podemos simplemente asumir que algunas costumbres, o decisiones que los animales llevan a cabo, van a tener algo que ver con las que llevamos a cabo las personas.

Agencia Anadolu/ Getty Images

Nosotros tomamos nuestras decisiones en torno a una mezcla de emociones y pensamiento racional, mientras que los animales funcionan en base a sus instintos, sensaciones pre racionales que los guían para que sobrevivan en los a veces hostiles ambientes del mundo salvaje.

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Por esto mismo es que resulta tan sorprendente cuando nos encontramos con que unos animales están exhibiendo un comportamiento que creíamos era característico de las personas.

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Esto fue la sorpresa que se llevaron los cuidadores de un zoológico en Gaziantep, Turquía, cuando notaron que una relación muy especial se estaba formando entre dos animales del reciento. Ellos estaban acostumbrados a ver relaciones especiales entre animales de la misma manada; a lo menos, de la misma especie. 

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Por eso fue que descubrir que un chimpancé y un osezno de solo un par de meses se habían convertido en inseparables, los impactó a todos.

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Para entender esto, hay que saber algo de la historia de ambos animales. El chimpancé es un par de años mayor, lo que le da una perspectiva distinta hacia el mundo. Al mismo tiempo, el pequeño osezno es un huérfano, habiendo sido rescatado de una situación en la que no tenía nadie que cuidara de él. 

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Al llegar al zoológico, el osezno recibió todo el cuidado que necesitaba. Pero le hacía falta algo: el afecto de un pariente.

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Esto fue lo que instintivamente sintió el chimpancé. Pero no podemos reducir su relación a  simple lástima, especialmente porque sería faltar a la verdad. El chimpancé y el osito se divierten de lo lindo jugando juntos. No hay momento junto que no lo pasen inventando juegos, persiguiéndose o simplemente, abrazados, dándose apoyo en este mundo. 

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Es una amistad que sorprendió a todos, llevando incluso a la Agencia Anadolou, en Francia, a dedicarles un segmento. Una historia como la de esta tierna familia interespecie se merecía un público más amplio que un par de periódicos locales en el país donde habitan los dos. Puede que todos podamos aprender una lección sobre compasión y ayuda viendo a esta tierna dupla. 

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