Por Antonio Rosselot
12 octubre, 2020

El pequeño —que fue encontrado en la isla de Cozumel (México)— estaba desnutrido y, como no podía abrir el hocico, estaba incluso imposibilitado de beber agua. Afortunadamente, este grupo de ciclistas supo hacer lo correcto y salvarlo justo a tiempo.

El fin de semana recién pasado, la bella isla de Cozumel (Quintana Roo, México) fue el escenario de un horrible acto de abandono animal.

Pedro Salazar salió con su grupo de ciclismo a dar una vuelta por una de las carreteras locales, cuando cruzando por un área verde se encontraron con una escena desoladora.

FB: Pedro Salazar

Un pequeño perrito blanco asomaba su cabeza por fuera de una bolsa de basura, dentro de una cubeta. Como si fuera poco, tenía su hocico sellado con cinta adhesiva para que no pudiese beber agua ni alimentarse. Es decir, lo dejaron allí para acabar con su vida.

En los videos que compartió Salazar en Facebook se ve a los jóvenes acercándose cuidadosamente al perrito, pensando en que habían llegado muy tarde. Pero cuando lo vieron parpadear y mover la cabeza, se sorprendieron de que siguiera vivo dadas las condiciones de su maltrato.

“El perrito no puede tomar agua por sí solo ni comer. Estamos viendo dónde llevarlo, si saben dónde les agradecería que me dijeran”.

Pedro Salazar en Facebook

FB: TortugaBike

Afortunadamente el pequeño pudo ser rescatado por el grupo de ciclistas, quienes registraron todo el proceso desde que lo encontraron hasta que se lo llevaron al veterinario, donde permanece recuperándose hasta el día de hoy.

“Una rodada es divertida hasta que nos topamos con estas imágenes, afortunadamente pudimos rescatarlo y sacarlo del lugar. Actualmente se encuentra en el veterinario. Amigos ciclistas, atentos en las brechas, no sabemos con qué nos podemos topar”, reza el texto que acompaña a uno de los videos del rescate, publicados esta vez por la página TortugaBike.

Seguramente será muy difícil encontrar a la persona que cometió este horrible acto, pero si se logra, es alguien que merece recibir una sanción ejemplificadora. Con la dignidad de los animales no se juega.

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