Por Alejandro Basulto
13 febrero, 2020

La criatura medía hasta 1,5 metros de largo, convirtiéndola en el roedor más grande que existió en América del Sur.

La naturaleza no deja de sorprendernos. Se exprese a través de la flora o la fauna, esta siempre sabe como maravillar a sus observadores. Y más cuando se trata de sus especies prehistóricas, que solo podemos conocer a través de sus fósiles y los diferentes rastros que quedan de su existencia.

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Siendo por lo tanto todavía más atractivo y llamativo el hecho, de que pasado tantos años, aún nos falte tanto por conocer sobre los primeros seres vivos que habitaron en la Tierra. Si los animales del presente ya de por sí son interesantes y unas verdaderas atracciones para quienes vienen desde otros continentes para conocer especies distintas. Los del pasado realmente son fascinantes.

Como por ejemplo, lo es el caso del Neoepiblema acreensis, una especie de roedor que podía alcanzar los 1.5 metros de largo, convirtiéndolo así en el roedor más grande que haya existido en América del Sur. Con el tamaño de casi un humano, esta rata gigante tenía dos enormes dientes incisivos curvos que los usaba para roer nueces y presas.

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Según consigna el medio Metro.co, los cráneos de dos ejemplares de esta especie fueron encontrados en un sitio fósil en Acre, en la Amazonía occidental de Brasil. Uno estaba casi completo y el otro era un fragmento.

“Neoepiblema medía aproximadamente cinco pies de largo y pesaba alrededor de 80 kg, lo que superó al capibara, el roedor vivo más grande que pesa aproximadamente 60 kg (…) Este roedor es un pariente extinto de las chinchillas y pacaranas y habitó la Amazonía occidental de Brasil hace unos 10 millones de años (…) Vivía en ambientes pantanosos que existían allí antes de la aparición de uno de los bosques tropicales más grandes del mundo (…) Cuando Neoepiblema habitaba en América del Sur, los mamíferos placentarios carnívoros como felinos, cánidos y ursidos aún no habían llegado al continente, ya que el Istmo de Panamá aún no se había formado y no había conexión terrestre con la Antártida”

– explicó el autor principal del estudio, el Dr. José Ferreira.

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Este animal fue descrito en la revista Biology Letters, siendo caracterizado como un animal poco inteligente. Teniendo un cerebro muy pequeño. Lo que le era suficiente para defenderse de los cocodrilos de la época, su única amenaza, que también eran gigantes y habitaban la regiones pantanosas.

Debido a la no depredación activa de este reptil, este roedor de gran tamaño no necesitaba de un gran cerebro, lo que cambió cuando llegaron a su continente los grandes carnívoros a través del evento conocido como el Gran Intercambio Biótico Americano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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