Por Alejandro Basulto
16 enero, 2020

Como los seres humanos, tienen una buena percepción de la profundidad al momento de observar su entorno. Pudiendo reaccionar a videos tridimensionales como si fuera la vida real.

Ya se ha dicho en otras ocasiones lo fantástica que es la naturaleza. El cómo esta se desarrolla y expresa, a través de sus paisajes, flora y fauna, es algo realmente asombroso. Y más aún ha demostrado serlo, tras ser foco de estudios, en los que se ve, entre otras cosas, el cómo se relaciona con la tecnología humana. Videos y conclusiones hay muchos, teniendo como protagonistas a aves, reptiles, mamíferos, peces, entre otros tipos de especies.

Science Advances

Lo que han tenido claro unos científicos de la Universidad de Minnesota, liderados por el profesor asistente de ecología, evolución y comportamiento, Trevor Wardill. Quien para su investigación contó con la participación de jibias o sepias, las cuales fueron puestas en contacto con objetos que son comunes en la vida humana, o más bien, en la de quienes disfrutan ir al cine.

Ya que a estos moluscos se les colocó gafas 3D tras pegarles un súper velcro en su piel. El resultado fue posiblemente impresionante para muchos, porque pocos habrán pensado previamente que este animal, de una clase totalmente distinta a la nuestra, tuvieran una capacidad visual que se parezca tanto a la que tenemos. Pudiendo ver películas en 3D y reaccionar a ellas tal como lo harían si lo vieran en la vida real.

«Se necesitó mucha ayuda por parte de la sepia para hacer que usaran sus lentes (…) Querrían jugar con eso (…) La sepia puede mejorar la percepción de la profundidad mejor que nosotros»

– mencionó Wardill a CNN.

Costó que la jibias se comportaran para que pudieran darle el correcto uso a las gafas 3D, pero cuando lo hicieron, su reacción fue hasta mágica. Porque llegaban a atacar a los camarones que aparecían en la pantalla. 11 jibias europeas fueron las utilizadas, teniendo ellas ojos tipo cámara, que cuentan con córnea, lente, iris y retina. Aunque, eso sí, su visión con percepción de la profundidad es producto de un algoritmo cerebral distinto al nuestro.

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