Por Lucas Rodríguez
23 julio, 2020

No podemos hablar por el pájaro, pero estamos seguros que ese no era un vestido cualquiera. Hay algo mágico en esto.

Las personas tenemos una relación muy particular con el mundo animal. Construimos nuestras casas, edificios y ciudades en medio de lugares que antes eran terrenos por los que los mamíferos y aves paseaban y hacían sus vidas sin ninguna preocupación. Hoy vivimos bastante alejados de ese mundo salvaje y sin reglas, pero aun así, nos rodeamos de toda clase de animales. No solo los que invitamos a vivir a nuestras casas, como perros y gatos, sino que también los que nos visitan en nuestros jardines o terrazas. 

Facebook: Alemoya-iskander Dianachiongm

Los pájaros en particular, son una categoría muy particular. A pesar de que nunca tendremos una relación fraterna y cercana con ellos, como si la tenemos con varios mamíferos, los adoramos. Solo ver a un pájaro a la distancia suficiente como para poder apreciar la coloración de sus plumas o delicadeza de su diseño, es más que suficiente para maravillarnos.

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Por esto es que algunas de las especies más elusivas de aves, son vistas como verdaderos talismanes de la buena suerte. Pocas de entre ellas están tan cargadas de buenas energías y señales de un porvenir glorioso, que el colibrí, es pequeño pajarito incansable, que bate sus alas a la velocidad de la luz en su búsqueda del néctar de las flores.

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Tanto por la velocidad en la que vuelan, como por lo asustadizos que son (si fueras así de pequeño y frágil, de seguro que también vivirías con miedo a todo lo que te pareciera del tamaño que nosotros le parecemos a un colibrí), esta pequeña ave es una de las más queridas y admiradas de todas.

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Pocas veces tenemos el placer de compartir con ellos, por lo que ver este video, de una afortunada mujer que vistiendo su vestido floreado favorito, se encontró en el centro de las atenciones de un coqueto colibrí.

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Para bastantes culturas originarias, con una relación más cercana a la naturaleza y los animales, la aparición de un colibrí era una señal de buena fortuna. Ver a uno de estos pajaritos significaba que los nubarrones no durarían mucho más; específicamente, señalaba que el amor estaría a la vuelta de la esquina. 

Esto nos parece maravilloso, pero lo que de verdad nos preguntamos nosotros, personas modernas y habitantes de las ciudades, es… ¡dónde fue que compro ese vestido mágico!

 

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