Por Luis Lizama
24 julio, 2020

Fue una verdadera sorpresa: «Me olvidé de ellos hasta que un día, unas tres semanas después, miré en la incubadora y pensé ‘Dios mío, hay un pato'», dijo Francesca, la nueva madre de estos rubios polluelos.

La vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida. El popular dicho toma fuerza con historias como esta. Claro, esta vez no se trata de humanos, sino de dos polluelos. Su nacimiento fue un milagro, algo insólito y digno de destacar.

Todo comenzó cuando Francesca, una amante de los animales, compró una caja de huevos de pato. Curiosa, decidió ponerla en una incubadora, sólo para ver qué ocurría. Se llevó una gran sorpresa: Cuando fue a ver el resultado, se encontró con dos patos bien amarillos y felices de llegar a este mundo. 

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Este verdadero milagro es uno más de los varios que han ocurrido con las aves. De hecho, hace algunas semanas contamos la historia de un pollo que nació en pleno almacén, cuando estaba a punto de ser vendido.

También relatamos la hermosa relación de una joven con un pequeño polluelo que adoptó, que con los años fue creciendo y acompañándola en cada paso de su vida

Las aves son tan especiales como un perro o un gato, sólo que no tienen tanta visibilización.

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Así sin más, Francesca se convertía en madre de dos patos.

Ya tenía algunos en casa, con historias bastante similares, pero estos rubios plumíferos llegaron de manera muy especial.

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En un minuto olvidó que había dejado los huevos en la incubadora. Por eso se llevó una gran sorpresa.

Quedó simplemente impactada, porque la probabilidad de que nacieran era mínima, según le dijeron expertos.

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Su relato es muy tierno, es un milagro de la vida.

«Olvidé por completo que estaban allí, que lograran eclosionar fue un milagro. Cuando llegas tres días antes de que nazcan, se supone que debes apagar la rotación y subí la humedad pero no lo hice.

La humedad estaba baja y la rotación automática de la incubadora seguía encendida. Me olvidé de ellos hasta que un día, unas tres semanas después, miré en la incubadora y pensé ‘Dios mío, hay un pato’. Me estaba mirando, así que obviamente funcionó».

Comentó Francesca a Kennedy News and Media.

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Todavía no se conoce el sexo de los animales, pero lo importante es que aparentemente están sanos y ya comparten con sus otros hermanitos.

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Incluso la marca Clarence Court, que produce los huevos de patos, dijo que se trataba de algo inusual. 

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El par de amigos amarillos ya crece junto a su familia, celebrando cada día el milagro de su nacimiento.

Ya lo sabes, la próxima vez que vayas al supermercado ten cuidado, puede que termines con un ave en tu hogar. 

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