Por Macarena Faunes
1 octubre, 2019

Marcos aguarda desde abril de 2017 a que su dueño salga por la puerta del Hospital San Marcos, en Colombia. Los doctores no saben si su humano sigue con vida.

Los animales sienten el dolor de sus amos como si fueran propios. Pasan tanto tiempo juntos que se convierten en padres para ellos. Les suben el ánimo cuando más lo necesitan, los esperan en el hogar con alguna travesura y siempre nos sacan una sonrisa en el momento indicado. Son nuestros mejores amigos y dan la vida por nosotros. De seguro que la siguiente historia te sacará una lágrima.

Marcos es un perro que espera a las afueras de un hospital a que su dueño salga por la puerta del recinto. Lo hace desde abril de 2017. Los médicos no saben quién es su humano. Lo que es aún peor, no tienen certeza de si está vivo.

John Jairo Bonilla / El tiempo / GDA

Los profesionales afirman que el animal llegó un día y nunca más se fue. Observa sigiloso todo el lugar. Su mirada delata que está buscando a alguien. No se ha movido del lugar ni lo hará hasta conseguir su objetivo.

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El Universal afirmó que diversos trabajadores del lugar lo adoptaron para darle una mejor calidad de vida. Ningún esfuerzo valió la pena. El perro ladraba desesperado pidiendo que lo liberarán para regresar al recinto asistencial. Su lealtad está con su dueño, a pesar de que no lo ve hace meses.

John Jairo Bonilla / El tiempo / GDA

Marcos pasa su tiempo entre el hospital y un parque cercano al recinto donde duerme gran parte del día. Tiene 10 años. Está cansado de esperarlo, pero no pierde la fe de que se volverán a reencontrar. Recorre ocho cuadras diarias para ver si tiene la suerte de reunirse con él.

John Jairo Bonilla / El tiempo / GDA

Si se llega a enfermar, los funcionarios juntan dinero para comprarle sus medicamentos. Realizan colectas, venden comida o cualquier evento solidario. Todo sirve a la hora de ayudar a Marcos.

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Pixabay

El perrito ya es toda una celebridad. Los familiares de los pacientes le llevan comida. Trabajadores del sector lo miman con diversas exquisiteces. Incluso, le dan abrigo para que pueda soportar el frío de la noche.

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Marcos es el vivo ejemplo de la lealtad que tienen los perros con sus amos. A pesar de que no lo ve hace años, tiene la absoluta certeza de que está dentro del hospital y que algún día saldrá por la puerta. Él quiere recibirlo. El reencuentro será memorable. Espero de todo corazón de que su humano esté vivo, para que puedan estar juntos por mucho tiempo.

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