Por Daniela Morano
25 febrero, 2019

“Son muy sobreprotectores con ella. Alfie le da empujoncitos si la ve llorar. Cuando duerme, ambos la olfatean para asegurarse que esté respirando”, dijo su mamá humana.

La llegada de un bebé a una familia jamás es fácil. La rutina cambia por completo tanto para los padres como para las mascotas que viven junto a ellos. No siempre quieren aceptar que ahora deberán compartir su espacio y tiempo con otro hermano, quien probablemente requiera de harta más atención que ellos.

Cuando Jenn Eckert tuvo a su hija Bailey el pasado mes de junio, jamás pensó que sus conejos, Alfie y Amelia, se enamorarían por completo de la niña. A penas se conocieron se hicieron amigos, tanto que se quedaron junto a ella todo el tiempo incluso en el hospital.

Jenn Eckert
Jenn Eckert

“Alfie intentó saltar sobre su asiento en el coche, y Amelia la olfateaba. Eran muy gentiles, así que me di cuenta que serían buenos amigos”, comentó Eckert a The Dodo. Y tenía razón. Aunque los conejos no son conocidos como animales tan sociables como, por ejemplo, un perro, pueden llevarse muy bien con la gente. Eso quedó demostrado con esta familia de Wisconsin, Estados Unidos.

Y es que cuando Bailey está despierta es “el centro de atención. Se quedan junto a ella incluso mientras duerme. Es como si la viesen como su responsabilidad”.

Jenn Eckert
Jenn Eckert

Como la pequeña está desde su primer día de vida rodeada de conejos, por supuesto que los ama tanto como ellos a ella. Se gira en el suelo cuando los escucha llegar y les da de comer cuando se acercan. La raza de conejos Flemish pueden llegar a pesar 9 kilos, casi igual que un bebé, así que son el tamaño perfecto para jugar entre los tres.

“Son muy sobreprotectores con ella. Alfie le da empujoncitos si la ve llorar. Cuando duerme, ambos la olfatean para asegurarse que esté respirando”.

Jenn Eckert

Mucha gente cree que los conejos no se llevan bien con los bebés o niños, pero la realidad es distinta. Como con cualquier animal, hay que supervisar el comportamiento de ambas partes.

En el caso de Alfie y Amelie, Eckert vio que eran tan buenos con su hija que decidió entrenarlos oficialmente como conejos de terapia en la organización Pet Partners. Una vez que estén certificados, podrán visitar hospitales y casas de reposo para acompañar a pacientes.

Jenn Eckert
Jenn Eckert

Aunque no les encanta ser tomados en brazos pues su instinto es estar pendiente de sus futuras cazas, son muy “gentiles por naturaleza y no son tan intimidantes como un perro”, dijo Eckert.

 

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