Es lo que se le llama un “animal de terapia”.

Finn Proctor, de 7 años, adoptó a Darla en una granja cuando la pequeña pollita solo tenía 3 semanas de vida y estaba muy enferma. Pero Darla era una luchadora, y con el constante cuidado y amor de la familia Proctor, logró recuperarse sin problemas. Hoy, a sus dos años, la familia utiliza a la gallina para enseñarle a la comunidad sobre el amor y la compasión a los animales.

Erika Proctor

Erika Proctor, la madre de Finn, es la fundadora de una organización sin fines de lucro que se dedica a entrenar animales para terapia de conciencia en los humanos. Así, en cuanto se dio cuenta de lo dulce que era Darla, no dudo en entrenarla para esto, según informó a ABC News.

“Darla es simplemente tan amigable, empezamos a usarla para hacer educación humana. Somos capaces de enseñarle a otros sobre el cuidado de animales y la compasión por los animales, y como los pollos pueden ser mascotas también”.

Erika Proctor

Así, la familia completa ha podido ir a colegios y campos a hablarles a los niños sobre el cuidado de los animales, donde llevan a Darla para mostrarles de qué manera estos responden a nuestros cuidados.

Erika Proctor

Darla ha impactado de tal manera a la familia, que todos se han vuelto vegetarianos.

¿Qué te parece la historia de este dulce polluelo?

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