Todo gracias a un microchip subcutáneo.

Chloe, una linda gatita atigrada de Caerphilly, en Gales del Sur, Reino Unido, el año 2010 escapó de su jaula justo cuando su dueña, Rebecca Lee, la llevaba en dirección al veterinario. Teniendo en consideración el pánico que la mayoría de las mascotas le tienen a este lugar, no es de extrañar que saltara y corriera a toda velocidad para alejarse. Sin embargo, lo realmente extraño es que en abril de 2016 -6 años después- encontrase cómo volver a su hogar y a su rutina.

Nada menos que 6 años desaparecida. Más de 2.000 días en los que Rebecca imaginó cómo había sido atropellada por un coche, o aún peor, muerta y congelada durante una noche de extremo frío. Y que bueno, curiosamente se convirtieron en 6 años de puras especulaciones.

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Por lo que se descubrió, la gatita vivió como vagabunda a tan sólo unas calles de su hogar. La cuidaba de vez en cuando una señora mayor. Hasta que un día la atraparon y la llevaron hasta el Centro de Protección y Adopción de Gatos de Bridgend, donde la atendieron y le buscarían un hogar definitivo.

Permaneció ahí por unos días. Y finalmente, descubrieron que tenía microchip subcutáneo que los ayudó a dar con su verdadera familia.

Rebecca Lee no lo podía creer.

“Fue un verdadero shock, pero una preciosa noticia el saber que Chloe había sido encontrada, estaba viva y en buenas condiciones, después de tantos años”.

– dijo Lee a Metro.

Esta historia demuestra lo efectivos que son los microchips para encontrar a una mascota perdida. Está claro que pasaron años antes de que su dueña la tuviese devuelta, pero por lo menos fueron más efectivos que los carteles que pegó por todo el barrio.

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