Por Romina Bevilacqua
11 diciembre, 2014

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Cuando piensas en los organismos más grandes del planeta, lo primero que se viene a la cabeza es la ballena azul. Después de todo, miden hasta 30 metros de largo y pueden pesar más de 180 toneladas, lo que significa que probablemente son más grandes que algunos de los dinosaurios más grandes. Pero resulta que el récord mundial del organismo viviente más grande lo tiene algo mucho menos impresionante a la vista, pero que en lo relativo a tamaño hace que incluso la gran ballena azul se vea pequeña: es un hongo.

Más específicamente, el que sostiene el título de organismo viviente más grande del mundo es un hongo de miel que vive en las Montañas Azules de Oregón. Este hongo gigante utiliza más de 965 hectáreas (o 9,65 km2) de suelo, cubriendo un área tan grande como 1.665 canchas de fútbol.

El hongo de miel, o champiñón de miel, es el nombre que comúnmente se le da a diferentes especies de hongos de la familia de la Armilaria. Estos hongos parásitos colonizan y matan a una variedad de árboles y plantas maderosas, una característica que les ha hecho merecer el apodo “Pesadilla de los Jardineros”, a pesar de que algunas variedades son más benignas que otras.

Los miembros del género  Armilaria producen masas comestibles de champiñones amarillo-café que crecen sobre el suelo. Es su color, más que su sabor, el que le ha dado su nombre de «miel», a pesar de que algunos dicen que deja un sabor dulce en la boca. Estos champiñones son frutos de organismos mucho más grandes que se esparcen en grandes áreas bajo la tierra. Estos consisten principalmente de estructuras de plantas, parecidas a cordones de zapatos llamados rizomorfos que buscan nuevas fuentes de comidas y de redes de filamentos tubulares llamadas hifas que, colectivamente, forman una masa vegetativa conocida como micelio.

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Los científicos comenzaron a apreciar el tamaño de la Armilaria por primera vez luego de que se descubrieran dos especímenes en 1992. El primero fue un hongo de 1.500 años, de 1.500 centímetros cuadrados (A. gallica) que viven en bosques de madera noble cerca de la Catarata de Cristal, Michigan, y el segundo (A. solidipes) cubre un área de 600 hectáreas al sur de Washington. Pero ambos quedan cortos en comparación al espécimen A. solidipes que fue encontrado unos años después.

El descubrimiento se hizo luego de que los científicos comenzaran a investigar por qué un gran número de árboles estaban muriendo en un parque nacional en Oregón en 1998. Muestras de raíces tomadas de 112 árboles (algunos muertos y otros en el proceso), revelaron que estaban infectados con  A. solidipes.  Más investigaciones revelaron que 61 de los árboles hospedaban especímenes que eran idénticos genéticamente, i.e. que se habían originado todos a partir de un organismo particular. La distancia infectada más grande entre árboles fue de casi cuatro kilómetros. Impresionantemente, el hongo cubrió un área de 9.6 kilómetros cuadrados y se estimó que tenía unos 2.400 años, a pesar de que podría tener incluso 8.650. Esto también lo convierte en uno de los organismos vivientes más viejos del planeta.

El descubrimiento pronto reabrió el debate sobre qué es lo que constituye un organismo individual, lo cual ha sido definido como un grupo de células idénticas genéticamente que se comunican y tienen un propósito común. El gigantesco  A. solidipes de Oregón cumple con estas características y por eso es titular hoy del récord al organismo viviente más grande del mundo.

Visto en: Iflscience

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