Por Luis Lizama
2 septiembre, 2020

Mide no más de 25 centímetros desde la cola hasta el hocico, habitando el sur chileno y argentino. Lamentablemente es confundido con un roedor, lo que le trae bastantes problemas.

Su nombre científico es Dromiciops gliroides, perteneciente a la gran familia de marsupiales. Forma parte de los Microbiotheria, lo que le implica tener relaciones más estrechas con los marsupiales australianos que con los sudamericanos. Son bastante especiales y representativos, habitando el extremo sur del continente americano, entre Chile y Argentina.

El monito del monte muchas veces es confundido con una rata, lo que provoca que las personas le teman y traten de exterminarlo.

El Mercurio

Existe preocupación por su especie, pero afortunadamente no está en peligro de extinción. Sí está en la categoría de amenazado. 

Últimamente su especie ha sido popularizada para que las personas dejen de confundirlo con un ratón (por su tamaño también conocido como laucha).

Su hábitat preferido es el bosque templado, que se da en abundancia en el sudoeste argentino y chileno. Es un animal maravilloso y muy característico de la zona. Acá te dejamos un documental de la televisión chilena, donde hablan sobre este especial “monito”:

Es una verdadera leyenda en el sur chileno, ya que todos sus parientes y antepasados están extintos. Lo catalogan como un “fósil viviente”.

Algunos lo encontrarán parecido a las zarigüeyas, lo que es lógico, porque también son marsupiales. 

Es el más pequeño de Sudamérica, midiendo desde 20 a 25 centímetros desde la cola hasta el hocico. Tiene más de 10 cm de cola, lo que hace a su cuerpo todavía más chico. Tiene grandes y oscuros ojos, característicos de su familia. 

Es de color marrón y pardo grisáceo, inspirando ternura en todos los corazones.

El sur del continente americano guarda increíbles tesoros de la naturaleza, grandes felinos y gigantescas montañas.

Evidentemente también mucho frío, pero eso al monito no le importa, ya que puede hibernar y sobreponerse al implacable clima sureño.

Este icónico habitante de los bosques es tan importante como cualquier otra especie local, ya que cumple una función determinada en el ecosistema. La reforestación que implica su alimentación es vital.

Es un sobreviviente. Y esperamos que siga deleitando al mundo por muchísimos años más.

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