Por Luis Lizama
25 mayo, 2020

Para las civilizaciones maya era sagrada, usando sus plumas como un símbolo de libertad, ya que no logra sobrevivir en jaulas ni refugios. Siempre ha estado rodeada de mitos, como aquel que habla sobre su desconocido canto, silenciado desde la colonización de América. Volverá a escucharse el día que se consiga la verdadera independencia.

El subcontinente centroamericano es un verdadero tesoro del mundo. Hogar de míticas civilizaciones, animales espléndidos y una naturaleza increíble. Esconde muchos misterios y leyendas que incluyen al animal protagonista de esta historia, un verdadero símbolo y representante de la historia centroamericana.

Hablamos del quetzal, un ave que habita el continente desde el sur de México hasta el comienzo de Sudamérica. Era sagrada para las civilizaciones maya, usando su plumaje en la vestimenta, como una forma de grandeza y libertad. Después de largos años y una casi inminente extinción, han podido fotografiar a dos ejemplares en Guatemala, donde se le considera el ave nacional. 

Su aparición trae esperanza.

Conap

Es un ave maravillosa. Desde tiempos inmemorables ha estado rodeada de mitos, simbolizando antiguos dioses y creencias que se han reforzado con el paso del tiempo.

Su plumaje era usado para adornar la indumentaria de reyes y sacerdotes, vinculándola con lo divino. Vive en selvas tropicales, principalmente en América Central, construyendo nidos en lo más alto de los árboles, lejos de todo.

En esta oportunidad, personal de la Dirección Regional del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) del Altiplano Occidental, lograron fotografiar a dos largos ejemplares, en Quetzaltenango.

También se le conoce como el «ave serpiente» por su semejanza al volar, serpenteando los vientos y simulando ser un largo animal con su plumaje.

Conap

Su color verde y solitaria forma de vida le ha traído tragedia. Se les vende como mascotas, o por su plumaje, lo que sumado a su escasa reproducción, desencadena en que hoy esté en peligro de extinción.

Getty

Uno de los mitos que la rodea, trata sobre su extraño canto. Dice la leyenda que cantaba todas las mañanas, volando libre por los bosques, junto a los pueblos precolombinos. Una vez llegada la colonización, se ocultó de los seres humanos, viviendo alejada de todo y silenciando su canto hasta conseguir nuevamente la independencia. 

Evoca sufrimiento y tragedia, pero realmente solo trae grandeza a nuestra tierra.

La misticidad que le rodea es solo eso. Su majestuosidad salta a la vista y por eso hay que valorarla, tiene derecho a esta tierra tanto como cualquier otro animal. 

No merece estar en peligro de extinción.

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