Por Juan David Montes
28 febrero, 2016

El dulce sabor del estrés.

Un estudio realizado en conjunto por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y el Concejo Indio de Investigación Médica reveló que el consumo de azúcar produce en el cerebro efectos similares a los de la exposición a situaciones de estrés extremo durante los primeros días de vida.

Para validar su hipótesis, el grupo de científicos dividió emn dos a un grupo de ratas de laboratorio recién nacidas. Solo la mitad de ellas fue sometida a un escenario estresante durante sus primeros nueve días de vida.

El estrés inducido consistió en otorgar a los animales una cantidad insuficiente de material para anidar, lo que afectó el comportamiento de la madre y generó ansiedad en su descendencia.


Después de estos primeros nueve días a ambos grupos se les dio acceso a alimentación, agua y una solución con una alta dosis de azúcar, que los roedores podían beber de manera opcional. A la quinceava semana se examinó el hipocampo de las ratas, pues es una parte importante del cerebro para las funciones relacionadas con el estrés.

¿Qué ocurrió con las ratas?

Aquellas ratas que no fueron sometidas a la situación inicial de estrés pero sí consumieron la solución azucarada desarrollaron cambios similares en el hipocampo a los evidenciados en sus congéneres que sí fueron estresados y no bebieron azúcar.

¿Esto qué significa?

En el caso de los humanos, está demostrado que el acontecimiento de eventos traumáticos durante la infancia se relaciona con el desarrollo de ansiedad. Si el azúcar tiene efectos similares será mejor reducir su consumo en los más pequeños. Igual ya sabías que no es muy bueno.

Sugar? No, please.

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