Por Lucas Rodríguez
11 febrero, 2019

Entrar al trabajo después del fin de semana es difícil. Pero no es tan difícil como mirar por tu ventana y darte cuenta que una familia de enormes osos polares ha acampado frente a tu puerta.

La famosa frase “como día lunes” es conocida por todos. A nadie le resulta fácil volver a trabajo luego de la calma (o los excesos, depende de cada uno) que se experimenta en las 48 horas de fin de semana. Volver a despertarse en la mañana, tomar desayuno apurado y salir corriendo de la puerta no es la parte favorita de la semana de nadie. 

Pero aunque no lo creas, hay gente que lo tiene aun peor. Y no lo digo en el sentido de vidas miserables o zonas de guerra. Sino que en un sentido mucho más impredecible. Me refiero a la gente que a veces debe lidiar con invasiones a su propiedad. Especialmente difícil es cuando esos invasores pesan una tonelada y tiene dientes y garras.

AP

La competencia por el premio al peor lunes está en juego ahora que el archipiélago ruso de Novaya Zemlya, ubicado prácticamente en el ártico, reportó una inusual situación a las autoridades de su país. Se trata nada menos que de una invasión de osos polares sobre sus caminos repletos de nieve.

La vida en zonas de ese tipo suele verse interrumpida por la aparición de estos enormes y majestuosos mamíferos. Pero una cantidad como la que vieron los vecinos de Novaya Zemlya este lunes ya se convirtió en algo difícil y bastante intimidante. 

https://www.instagram.com/p/Btq75P-B5Ya/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

El gobierno ruso tuvo que enviar un escuadrón de especialistas para lidiar con la situación. Los habitantes de estas zonas, como también los noruegos que viven en las regiones más al norte de su país, suelen tener herramientas para lidiar con los osos.

El uso de vengalas, bocinas de aire y perros es común para ahuyentarlos, pero cuando se trata de tantos, no hay cómo asustarlos. Por esto es que el equipo especializado deberá recurrir a tranquilizantes para despejar a las bestias. Especialmente porque ya se estaban empezando a colar a las casas de los vecinos. 

Aunque la situación sea bastante preocupante, es positivo ver que aun existe una cantidad así de notoria de osos polares. Al ser una especie en peligro de extinción, siempre está el miedo de que sus número comiencen a disminuir sin que nadie lo note.

De todas formas, el gobierno ruso tiene en pie una prohibición a la caza y asesinato de estos animales. Y si algo nos ha enseñado la historia, es que estar bajo el alero del ejército ruso no es algo que conviene subestimar. 

 

 

 

Puede interesarte