Por Catalina Yob
9 mayo, 2017

“Como imaginarán comenzamos a gritar… ¡Mi Dios! Estaban por todas partes y literalmente eran cientos de ellas”.

Una familia neozelandesa fue testigo de un peculiar acontecimiento cuando decidieron pasear por el parque Gordon Spratt Reserve, en Papamoa al norte de Auckland, en Nueva Zelanda. Tracey Maris, su esposo y una de sus hijas llegaron hasta una de las lomas más altas del parque, un área destinada a la evacuación en caso de tsunami, cuando divisaron un enorme y resplandeciente velo que cubría el césped.

Gordon Spratt Reserve

Al ver tan extraño elemento sobre el campo de hierba, la madre y su hijo decidieron acercarse, pero en lugar de tocar el velo, las mujeres comenzaron a enredarse. Fue allí cuando notaron a cientos de insectos negros que recorrían el velo.

Tras un par de segundos, se dieron cuenta que éstos no eran sólo insectos, sino que eran arañas sobre una enorme y alucinante telaraña de más de 30 metros de largo. 

Storyful

 

“Como imaginarán comenzamos a gritar… ¡Mi Dios! Estaban por todas partes y literalmente eran cientos de ellas”.

La familia decidió registrar el maravilloso e inédito momento a través de la cámara de su celular, con el cual capturaron un peculiar fenómeno que ocurre con frecuencias en zonas inundables de Hikurangi, en el norte de la isla. Gracias al viento que caracteriza a estas zonas, las arañas son capaces de extender sus telarañas, las cuales se terminan fusionando con los hilos de seda de las otras.

 

A pesar de que la telaraña no sobrevive a tormentas, ni ráfagas de viento, ésta se vuelve cada vez más gruesa con el transcurso del tiempo y con la ayuda de cientos de arañas que tejen sobre ésta.

¿Qué te parece este fenómeno natural?

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