Por Samanta Vicens
4 abril, 2016

Porque el amor de una madre es la mejor cura para el miedo.

Una madre rinoceronte daba un paseo junto a su hijo por un charco de barro muy húmedo en el Parque Nacional Kaziranga, cuando de pronto el rinoceronte bebé se quedó atrapado. Intentó seguir avanzando por sus propios medios pero simplemente no pudo, y miró rendido a su madre. Resulta que lo único que necesitaba era un empujoncito que lo convenciera de que sí era capaz de salir adelante. Y quién mejor que su propia madre para dárselo. 

“La madre no se dio cuenta hasta que se dio vuelta y vio al pequeño mirándola, muy cansado e indefenso. Levantó su cabeza hacia su cría, como diciéndole que avanzara, y de pronto vi al pequeño juntar todas sus energías y empezar a moverse hacia su madre.”

-Sanjeev Chadha, fotógrafa que capturó el momento a Express

 

El pequeño rinoceronte había quedado atrapado en el barro, agotando todas sus fuerzas para salir pero sin lograrlo

1
COPAL

Lo único que necesitaba era la ayuda de su madre, quien lo alentó a hacer un último esfuerzo

2
COPAL

La fotógrafa comento que luego de esto, la mamá le dio un “beso de rinoceronte” a su hijo, algo que nunca había visto en su vida

_xsuUNpAKIFsuhGj
COPAL

Para luego continuar con su camino, y con su relación aún más fuerte que antes

Generalmente, los rinocerontes pequeños se quedan con sus madres hasta que tienen entre 2 y 4 años, cuando se independizan completamente. La relación entre madre e hijo es probablemente la más cercana que tienen estos animales a lo largo de toda su vida, ya que por lo general son bastante solitarios.

3
COPAL

Puede interesarte