Por Romina Bevilacqua
16 marzo, 2015

Mientras más personas rechazan los OGM y exigen alimentos de calidad, los huertos y cultivos en casa aparecen como la mejor solución. 

Hemos visto lo que multinacionales como Monsanto hacen a nuestros paisajes y hemos aprendido sobre los efectos que los organismos genéticamente modificados y químicos en los cultivos comerciales producen a nuestra salud y muchos se están revelando ante los gigantes de los alimentos al rechazar sus productos. La salud y una alimentación saludable han vuelto a ser prioridades para muchos que ahora buscan con urgencia acceso a mejores alimentos. Sin embargo la oferta muchas veces es limitada. ¿Qué nos queda por hacer entonces?

Ya están surgiendo los primeros brotes de un cambio de paradigma donde muchos están optando por cultivar sus propios alimentos –y donde la agricultura orgánica finalmente se ha reconocido como una fuente de alimentación capaz de alimentar al mundo–. En entrevistas recientes, el herbólogo y reconocido personaje de la agricultura alternativa, el Dr. Richard Alan Miller ha descrito lo que él considera como prueba de un cambio en la concientización de lo que está ocurriendo en su reciente trabajo en las afueras de la Ciudad de México así como también en Chattanooga, Tennessee. Grupos de niños, de distintas edades, están aprendiendo a cultivar vegetales y hojas verdes para ensaladas bajo sus propios términos.

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Tomando una página de la filosofía educativa Waldorf de Rudolf Steiner, los niños se convierten en ambos profesores y estudiantes. Aprenden a su propio ritmo mientras el Dr. Miller y otros están ahí para supervisar y proveer solo una guía mínima. De acuerdo al Dr. Miller, mientras observaba a los jóvenes interactuar con la naturaleza, “muchos de los niños tenían una habilidad inherente, natural, que era mucho mejor que la que poseen muchos jardineros con años de experiencia”.

La comida cultivada por los niños se utilizó luego en ciudades cercanas para alimentar a adultos hambrientos. “Estamos siendo testigos de un cambio educacional gracias a un cambio de paradigma en la reforma agrícola, en la cual pequeños grupos de niños cultivan alimentos para grandes grupos de adultos”, dice el Dr. Miller. El caso que el Dr. Miller toma como ejemplo es sólo uno de muchos. Hemos visto cómo alrededor del globo diversas iniciativas fomentan una alimentación saludable y orgánica e involucran a la sociedad para aprender a mantener sus propios cultivos. Y esperamos que estas iniciativas sigan multiplicándose.

Fuentes abiertas de alimentos locales = Comunidad empoderada

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En gran parte la centralización del sistema alimentario es la que hoy nos vuelve vulnerables a interrupciones en la cadena de abastecimiento que pueden surgir de una variedad de fuentes,y debilita de forma inmediata a comunidades que no están preparadas. Sólo piensa cómo sería el sistema de alimentación si esta realidad cambiara. En 2009 el sitio de tres hectáreas de Beacon Hill en Seattle llegó a ser noticia principal de los periódicos por su inusual iniciativa de abrir el primer bosque de alimentos libres dentro de los límites de la ciudad. De forma simultánea, este concepto de sentido común ganó un gran impulso en muchas ciudades a lo largo de Estados Unidos e incluso impulsó la creación de las granjas urbanas y granjas comunitarias.

Con estos movimientos locales se han comenzado a establecer fuertes raíces y hoy estamos frente a un aumento increíblemente rápido de ellos con el uso de prácticas agrícolas alternativas tales como permacultura, biodinámicas, jardines verticales y en techos debido a las limitaciones de espacio, riego por goteo y sistemas estructurados de recogida de agua para la conservación del agua. La combinación impulsa a la humanidad hacia adelante y reconstruye la conexión que hemos perdido con la comida y entre nosotros.

Filosofía de Contribución

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Michael Tellinger hizo parte de la conciencia pública la idea del movimiento Ubuntu, el cual puede ser resumido en una palabra: contribución. Un concepto directo configurado en torno a construir comunidades, siguiendo las pasiones individuales, y retirándose del sistema monetario/corporativo. Los movimientos de alimentos abiertos y gratuitos que están ocurriendo en cada comunidad a escalas menores y mayores son testamento de la permeabilidad de esta idea y de su crecimiento.

Hay más de 46.000.000 personas en Estados Unidos que son parte del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, en inglés) – también conocido como el sistema de estampillas de comida–. Esto demuestra que el antiguo paradigma no funcionó y que ha llegado a su fin. Mientras los individuos y las comunidades aprendan y se empoderen a sí mismos por medio de jardines urbanos, es muy probable que el número de ese antiguo tipo de sistemas disminuirá.

Visto en: Eatlocal 

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