Por Javiera González Ruiz
18 octubre, 2018

Su dueña no se dio por vencida y lo buscó día y noche hasta encontrarlo. Su correa había quedado enredada en un árbol.

Todos los dueños de perros saben lo importante que es salir a pasear con ellos. Si viven en espacios pequeños se desestresan y si no, sirve para fortalecer la relación entre mascota y humano. Sin embargo, siempre hay que ser precavido y evitar cualquier tipo de riesgo.

Tales como enfrentarse a otros perros, o simplemente no tener bien sujeta la correa, pues ante cualquier estímulo, el perro puede correr y de seguro no será fácil alcanzarlo.

Al parecer Katherine Evans, de 33 años, jamás imaginó que su perro podría hacer ese tipo de locuras. Sin embargo, una tarde de paseo en pleno bosque londinense corrió tan fuerte, que ella no alcanzó a sujetar firme a su Border Terrier llamado Grizzy se perdió entre los árboles.

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Por más que lo buscó y se mantuvo en el sector hasta que oscureciera, su mejor amigo no apareció.

Si bien un hombre la ayudó a buscarla y además dio aviso a los guardabosques del perro perdido, tuvo que regresar a casa sin él. Casi no durmió pensando en su mascota, y a la mañana siguiente salió a primera hora a buscarlo. 

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“Llamé a los veterinarios cercanos, llamé a la compañía de microchips para asegurarme de que tuvieran todos los detalles correctos” contó a Kennedy News sobre el angustiante momento que vivía, que la mantuvo 3 días seguidos buscando a su perro en el bosque.

La segunda noche desaparecido, su dueña casi perdía las esperanzas… pero a la mañana siguiente se encontró a la entrada del Richmond Park con un montón de dueños de border terriers que habían conocido en paseos a su propio Grizzy, dispuestos a ayudarla.

Así, finalmente encontraron al pequeño, que había sobrevivido 64 horas sin comida ni agua después de haberse enredado su correa alrededor de un árbol.

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De acuerdo al relato de Katherine, “De repente, de la nada, alguien gritó ‘¡Lo hemos encontrado!’. Estaba corriendo con lágrimas en mis ojos. Pensé que nunca más lo volvería a ver”.

Pero allí estaba Grizzy, hambriento y saltando de felicidad por al fin encontrar a su dueña.

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Sin duda que desde ahora en adelante ella será más precavida, aunque dudo que el pequeño se atreva a correr nuevamente de esa forma.

Mira aquí el emotivo reencuentro:

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