Por Daniela Morano
13 febrero, 2019

Cuando se trata de un ejemplo materno no importa la especie.

La relación madre-hijo es una que traspasa todas las barreras existentes del ser humano. En los animales, la mamá siempre tiene un rol muy importante en el nacimiento, cuidado y crecimiento de sus crías hasta que están preparados para el mundo real. En el caso de animales como los caballos, una mamá se acuerda y reconoce por siempre a su cría.

Lamentablemente, como la naturaleza es cruel, la gran mayoría de los animales nacen y jamás se vuelven a reencontrar con quien los trajo al mundo. Algunos no se dan cuenta y siguen con sus vidas como si siempre hubiesen sido adultos, mientras que otros buscan desesperadamente un reemplazo, aunque eso signifique conformarse con una de otra especie.

Así, este dálmata decidió que su nueva mamá y mejor amiga sería esta peculiar yegua, quien al igual que ella, tiene manchas negras en todo su brillante y bello pelaje blanco.

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Para convencerla, la dálmata comenzó literalmente a correr detrás de la yegua, quien no parece del todo contenta con esta nueva maternidad, para la que no estaba para nada preparada.

Aún así, lo más probable es que conviviendo juntas día a día formen una gran relación que podría llegar a parecerse a la de una mamá biológica con su cría.

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