Por Daniela Morano
24 abril, 2018

Pudditat es su salvador.

Para todos la vida es un poco difícil, en distintos aspectos, pero hay que admitir que para aquellas personas que sufren de algún tipo de discapacidad, es mucho más difícil que para cualquier otro. Incluso los animales con algún tipo de discapacidad la vida se vuelve más dura. En el caso de este perro, Terfel de 14 años, su vida ha sido difícil debido a su ceguera pero al mismo tiempo ha encontrado cosas que jamás pensó que encontraría.

Terfel disfruta de su vida en Holyhead, al norte de Gales, junto a su dueña, Judy Godfrey. La vida de Terfel es una vida tranquila ahora, pero no siempre lo fue.

NatGeo
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Su antiguo dueño lo golpeaba cuando era tan sólo un pequeño cachorro. En un segmento del programa The Secret Life of Cats, de NatGeo, Judy cuenta que “me dijeron que lo lanzaron contra un muro y eso lo dejó ciego. Así que debe haber sido un momento muy traumatizante para él”.

Cuando cumplió 8 años, su visión empeoró. Las cataratas que comenzaron a aparecer en sus ojos crecían cada vez más y le era muy complicado caminar por la casa.

NatGeo

Siempre chocaba contra muebles, muros, y se hería en el proceso. Después de un tiempo, se dio por vencido completamente.

Estaba todos los días en su cama, rehusándose a salir solo de ahí. Pero fue entonces cuando apareció Pudditat.

Pudditat es un gato callejero que Judy adoptó. Al parecer el gato no disfrutaba de la compañía de otros gatos y se la pasaba pegándoles e intentando ser el jefe de todos, pero cuando se acercó a Terfel, eso cambió.

NatGeo
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“Prefiere a Terfel antes que a cualquier gato. Creo que supo que era ciego porque se hicieron amigos con mucha facilidad. Nunca he visto algo así- la mayoría de los gatos y perros se odian”.

La compañía de Pudditat parece haber ayudado al perro, pues se convirtieron en mejor amigos, duermen juntos e incluso le ayuda a “ver”.

NatGeo
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Lo ayuda a caminar por la casa, manteniéndose todo el tiempo a su lado, evitando que choque contra el muro, las puertas o los muebles. ¡Incluso le abre la puerta!

Y cuando salen de la casa, Terfel camina sintiendo el rastro de olor de Pudditat. Esta sí que es una verdadera historia de amistad.

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