Por Javiera González Ruiz
4 septiembre, 2018

El perro de 14 años había sido abandonado por su familia al mudarse de casa, y por su vejez y aspecto nadie lo quería adoptar… hasta que este niño lo vio.

Al buscar un perro para adoptar, la mayoría de las veces las personas quieren que sea un cachorro, para así poder educarlo desde pequeño y no traiga “malas costumbres” del pasado. Además buscan que sea tierno y crezca según el espacio que tengan en el hogar.

Sin embargo, la elección no siempre tiene que ver con cualidades físicas o edad… bien lo demostró este pequeño niño, que enseñó a un montón de personas que el amor finalmente es lo más importante.

Resulta que un niño -acompañado de su familia- llegó a la Liga de Rescates de Animales de Iowa buscando un compañero de aventuras. Y aunque había muchos perros saludables, tiernos y jóvenes, él no podía apartar la mirada de Shey, un perro que había llegado hace 4 meses al recinto y que nadie había mostrado interés por él.

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De acuerdo a su historial, su familia había tenido que mudarse de casa y lo único que no pudieron llevarse a su nuevo hogar fue a su perro de 14 años. Y para no dejarlo abandonado en la calle, decidieron llevarlo al refugio para que alguna familia se encantara con él y quisiera darle un hogar donde pasar el resto de su vida.

Sin embargo, como estaba sordo, un poco ciego y además tenía una afección dental que hizo que se cayeran todos sus dientes y solo le quedara uno, nadie mostraba interés en él.

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Nadie excepto Tristán, un pequeño niño que buscaba un perro para acurrucarse con él, y en cuanto le presentaron a Shey, supo enseguida que era el amigo con el que quería compartir su cariño. Y una vez que lo tuvo en su regazo por primera vez, terminó de convencerse.

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El personal del refugio tenía una larga lista de necesidades médicas que informarle a Tristán y a su familia, pero nada los hizo cambiar de opinión.

En cambio, el pequeño escuchó atentamente cada una de las cosas que necesitaría Shey y además tomó notas en su teléfono de los chequeos de los veterinarios y las vacunas.

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Así que ahora ambos son los mejores amigos y aunque el perrito tenga un lugar para dormir en su nuevo hogar, prefiere acurrucarse siempre en los brazos de Tristán.

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