Por Romina Bevilacqua
30 octubre, 2015

Cuando le quitaron esa gruesa capa de mugre, descubrieron lo peor.

Era un día como cualquier otro cuando Mary se acercó a Megan Moss para preguntarle sobre un gato fuera de su casa. Megan, que no tenía gato, salió intrigada a ver de qué se trataba y allí, cubierto por una gruesa capa de pelo y suciedad vio a un gato.

Estaba llorando y sus maullidos eran desgarradores, y la simple imagen de este gato que se veía bastante débil, la hizo llorar.

“Era una bola viva de dreadlocks con grandes ojos. Estaba llorando y me hizo llorar”

–Megan Moss–

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Moss tomó al gato, que se mostró bastante dócil, y contactó al grupo de rescate Gutter Kitties para que lo asistieran. Ellos fueron quienes lo derivaron al Centro Veterinario Orewa, en Nueva Zelanda, donde le quitaron cuidadosamente toda esa capa de pelo.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de que el gato que se escondía debajo, era un gato persa y que su situación era mucho más grave de lo que esperaban.

Toda esa mota de pelo probablemente se había formado después de que el pobre gato viviera en las calles durante varios meses y ellos tardaron tres horas en quitarla. Lo peor fue que este gato, viviendo allí a la intemperie, fue la víctima perfecta para los gusanos.

Todo su cuerpo y en especial su cara estaban infestados de huevos de moscas y gusanos, cuyas toxinas estaban afectando gravemente su salud.

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Centro Veterinario Orewa

Sus doctores no sabían cómo Shrek –como lo llamaron– sobreviviría a esa infección. Danielle, una de las trabajadoras de Gutter Kitties, comenzó a publicar de vez en cuando actualizaciones sobre el estado del pobre animal en la página de la organización. Pero las noticias no se veían muy prometedoras.

“He estado aquí sentada pensando en cómo escribir esto. He decidido que no voy a suavizar la situación. Seguramente tendremos que poner a Shrek a dormir –para siempre– antes de que termine este día. ¿Por qué? La infección de huevos y larvas de mosca en su cara es tan severa, que las toxinas han envenenado su sistema más allá de lo que pueda repararse. Aún tiene gusanos arrastrándose por lugares en los que no deberían estar”

–Danielle–

Lamentablemente Danielle estaba en lo cierto, Shrek murió aquel día 26 de octubre.

“Esperábamos que aún estuviera con nosotros hoy”, escribió ella al día siguiente y continuó, “pero lamentablemente falleció durante la noche. Fue un luchador hasta el final, pero al menos ya no está sufriendo. Gracias a todos los que hicieron una donación en su nombre. Pese a que su tiempo con nosotros fue breve, su recuerdo estará por siempre con nosotros como recordatorio de que debemos luchar por aquellos que no pueden luchar por sí mismos”.

Danielle también señaló lo siguiente:

“Si alguien lo hubiera encontrado aunque fuera algunos días antes, habría hecho toda la diferencia”

Si ves alguna vez a un animal callejero que necesite ayuda, haz lo posible por ayudarlo. Podrías ser la diferencia que lo mantenga con vida.

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