Por Pamela Silva
22 enero, 2019

«La gente me dijo que no le diera mucho amor a Dol-dol, pero cómo no darle amor», dice Bo Hocha. Su perro nació con una enfermedad que no le permitió crecer, lo hacía temblar y casi no podía caminar. Ella se negó a darse por vencida y con su amor le salvó la vida.

Todos amamos a nuestras mascotas, pero no siempre es sencillo cuidar de ellas. Sobre todo cuando están muy, muy enfermas. Es el caso de Bo Hocha, su perro chihuahua Dol-dol nació con hidrocefalía, enfermedad que provoca que tenga agua acumulada en su cerebro. 

Esto implica que Dol-dol nunca creció mucho, camina extraño, tiene los ojos demasiado grandes para su cabeza, respira con complejidad y sobre todo, que no debería haber vivido mucho. 

Los veterinarios que atendían a Dol-dol decían que el perro solo se suponía debía vivir un par de meses, pero ese no fue el caso.

SBS TV

Hace un par de años, el canal de Corea del Sur SBS TV realizó un reportaje sobre la conmovedora historia de Dol-dol y su humana, donde mostraban la vida que tenían ambos juntos y como se acompañaban día a día.

“Me preocupo por él cuando salgo y quiero verlo cuando vuelvo a casa. Se siente bien tener compañía, es mejor que estar sola”.

-Bo Hocha a SBS TV.

Con tres años, Dol-dol era muchísimo más pequeño de lo que un chihuahua normal debía ser. Y no es una exageración, en verdad era muy pequeño.

Sobre todo si lo comparaban con otro perro de su misma raza y edad. O con un control remoto:

SBS TV
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De hecho, como era tan pequeño y Bo Hocha trabajaba en una tienda, siempre andaba cargando al animal en su delantal, para dejarlo solo el menor tiempo posible.

Y aprovechar de que el perrito viera el mundo un poco, disfrutar de la vida.

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“La gente me dijo que no le diera mucho amor a Dol-dol, pero cómo no darle amor. Solía pensar que la gente que andaba con sus perros para todos lados eran extrañas, pero supongo que soy una de esas extrañas ahora”.

-Bo Hocha a SBS TV.

En la época cuando se hizo el reportjae, Dol-dol tenía tres años y para los doctores era un verdadero milagro que el animal hubiese llegado a esa edad, porque por su enfermedad debería haber fallecido hacia mucho tiempo.

¿La razón? Bo Hocha. Ella nunca se rindió con el cuidado de Dol-dol e hizo todo lo posible para que el animal tuviera la mejor vida que pudiese tener, sin importar sus complicaciones médicas.

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Y lo logró, porque a pesar de todo lo que los doctores pensaban con respecto al animal, él seguía ahí junto a ella acompañándola a diario. 

El amor que sentía ella por su mascota, era claramente correspondido. Porque aunque Dol-dol tenía una cómoda cama para dormir, mantas para taparse y trajes de lana para mantenerlo calientito durante el frío invierno coreano, siempre prefería ir donde su abuela.

El reportaje se grabó hace un tiempo y Dol-dol logró vivir hasta cumplir los cinco años junto a la abuela, gracias a todo el cariño y amor que le dedicó a quien fue un miembro importante de su familia.

Porque aunque duela saber que Dol-dol finalmente falleció, vivió mucho más de lo que los veterinarios esperaban. Y lo logró todo en base al amor que su humana sentía por él.

Hasta sus últimos días, Dol-dol y Bo Hocha siguieron jugando juntos, con él viendo el mundo a través del bolsillo de su humana y acompañándola mientras le tejía trajes abrigadores. 

Ahora, partieron a darle un fuerte abrazo a sus mascotas y jugar con ellas todo el tiempo que puedan, porque hay que aprovechar cada minuto juntos. 

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