Por Daniela Morano
31 diciembre, 2018

Muchas personas dejan a sus mascotas, incluso a sus bebés, dentro de los coches mientras bajan a comprar. No saben el infierno que es esperar adentro.

Hay personas que no consideran a sus mascotas como seres vivos, sino como animales guardianes. Esto significa para ellos convertirse en una especie de objeto, como una alarma para las casas y coches de los humanos. Y cuando un dueño piensa así de un perro, por ejemplo, entonces es de esperarse que no les preocupe mucho dejarlos encerrados en un coche hirviendo bajo altas temperaturas.  

El oficial Vincent Kreischer en Nuevo México recientemente se encontró con precisamente eso, un perrito encerrado en un coche estacionado afuera de un supermercado. El perro pertenecía a una mujer llamada Shellly Nicholas, quien al salir del local, ignoró la presencia del oficial cuando este le comentó que su mascota apenas podía respirar allí adentro.

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El perro estuvo dentro del coche durante al menos 10 minutos, y Kreischer le explicó a Nicholas que, con 32ºC afuera, adentro la temperatura podía superar los 46ºC, algo que ni siquiera un humano sería capaz de soportar.

Pero Nicholas reaccionó como si esto fuese lo más normal del mundo. En vez de disculparse por su conducta, comenzó a gritarle al oficial de manera muy violenta. 

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Kreischer entonces le ordenó sentarse dentro del coche, con el motor apagado, las ventanas cerradas, mientras él iba a validar su ticket de estacionamiento. 

Esto para que la mujer experimentara lo que su perro vive día a día paseando con ella. 

Por supuesto que no le sentó nada bien la idea, y comenzó a gritarle más al oficial, diciendo que no iba a sentarse dentro del coche con ese calor pues sería insoportable. Lamentablemente para ella, esto eran órdenes de un oficial, y no tenía alternativa.

Esperemos que haya aprendido su lección. A veces la gente olvida que los animales sienten igual que nosotros, y no corresponde torturarlos de semejante manera. 

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