Por Camilo Morales
30 diciembre, 2020

Según un estudio realizado por la especialista Nahiid Stephens, las tormentas están generando un cambio en la salinidad del mar, lo que provocaría heridas en la piel de los cetáceos equivalentes a “quemaduras de tercer grado en humanos”.

El calentamiento global ha causado diferentes estragos que se pueden notar hoy en día, como el derretimiento de los glaciares en los polos. Sin embargo, hay otras características que se han ido descubriendo con el pasar de los años. Ese es el caso de los delfines, quienes según una investigación publicada en el sitio de investigación Nature, están sufriendo una extraña complicación a su piel, debido a factores ambientales. 

Nahiid Stehpens

Según el Centro de Mamíferos Marinos de California, las pieles de estos cetáceos sufrieron heridas y deterioro. “Las roturas en la piel hacen que los delfines pierdan iones vitales y proteínas de sus cuerpos, así que cuando todo ese está rezumando de ellos, el agua fresca se precipita y provoca hinchazones y úlceras“, explicó una de las investigadoras, Nahiid Stehpens.

Nahiid Stehpens

En el estudio se explica que los delfines sufren una “dermatitis ulcerosa” que es identificada como “enfermedad de agua dulce“. Según los científicos, tras 15 años estudiando a estos animales, los problemas a su salud se han producido por ciertas condiciones climáticas. En primer lugar, las tormentas que causan lluvias extremas y que provocan “una disminución abrupta y marcada de la salinidad”.

Esto último generaría una “dermatitis caracterizada en gran medida por parches palidez de la piel que progresó a lesiones circulares o diagonales variables, a menudo elevadas y con úlceras centrales que cubren hasta el 70% de la superficie corporal“, según el estudio.

Pixabay

Los cetáceos estudiados son principalmente de Australia. Los primeros casos se informaron en 2007, en donde se identificaron heridas en un grupo de hasta 40 delfines. Ellos poseían “ulceración de la piel severa, multifocal o confluente, a menudo asociada con el crecimiento excesivo de alfombras de algas y hongos de color naranja aterciopelado“.

Nahiid Stehpens

Sin embargo, según Science Alert, esta afección también se había visto en delfines cerca de Nueva Orleans en 2005, luego del Huracán Katrina, que generó una tragedia en esa zona.

En este medio, Stephens se refirió a que las heridas equivalen aquemaduras de tercer grado en humanos“. Además, la investigadora reflexionó que hay “que abordar el perverso problema del cambio climático, que tiene múltiples Sefacetas, y también tenemos que aliviar otras amenazas para los delfines, porque ¿cuántas llamadas de atención más necesitamos antes de que sea demasiado tarde?“.

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