Por Romina Bevilacqua
27 febrero, 2015

El equipo cree que estas figuras, formadas naturalmente, podrían tener más de 10 millones de años. 

A pesar de que este grupo de investigadores originalmente buscaba organismos de aguas profundas, terminaron descubriendo algo muy diferente. Mientras hacían pesca de arrastre y tomaban fotografías del suelo marino en las aguas tropicales del Atlántico, los investigadores descubrieron a unos 5.000 – 5.500 metros bajo la superficie, que su equipo estaba quedando atrapado entre objetos no identificados. La sorpresa llegó cuando subieron el equipo a la superficie e identificaron que de hecho se trataba de nódulos de manganeso de un depósito mucho más grande que cualquier otro descubierto antes en ese océano. El anuncio lo hicieron en conjunto la Universidad de Hamburgo y el Centro Helmoholtz de Investigación Oceánica GEOMAR en Kiel, Alemania.

“No estábamos esperando eso”, dijo el científico que lideraba la investigación, Colin Devey. La formación de nódulos es un proceso que requiere de un esfuerzo increíble. El hidróxido de manganeso (y otros metales como el zinc, cobre, hierro y cobalto) se cristaliza alrededor de pequeños fragmentos de huesos, rocas o fósiles ubicados en aguas profundas, y pueden demorarse millones de años en añadir tan solo un centímetro al diámetro del nódulo. Si bien los nódulos pueden tener a veces una forma ligeramente irregular o verse algo planas, estos especímenes en particular eran muchos más redondos que los que se encuentran normalmente.

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El equipo de Devey sospecha que algunas de estas bolas pueden tener más de 10 millones de años ya que a pesar de que algunos nódulos eran tan pequeños como pelotas de golf, los más grandes tenían el tamaño de una bola de boliche. Si bien ya se han descubierto antes depósitos de nódulos en el Atlántico, el tamaño de esta ubicación en particular es bastante especial. ”Se pueden encontrar nódulos de manganeso en todos los océanos. Pero se sabe que los depósitos más grandes están en el Pacífico. Nódulos de este tamaño y densidad no se conocían en el Atlántico”, explicó Devey.

“Este descubrimiento nos muestra lo poco que sabemos del lecho marino de la región abisal del océano, y que muchos emocionantes descubrimientos aún esperan por nosotros”, añadió Angelika Brandt de la Universidad de Hamburgo. “En esta estación, se encontraron muy pocos organismos en las redes que atraparon los nódulos de manganeso. Es bastante posible que las criaturas vivientes consideraran que la cercanía inmediata de los nódulos fuera bastante inhóspita. El segundo acarreo con el trineo epibentónico que llevó muestras hacia esta estación, tomó parte de una corteza de manganeso con una gruesa capa de sedimento encima. Fue bastante diferente. Aquí la red recogió muchos organismos que pudimos ver a simple vista, y ya estamos esperando los análisis de esta muestra”.

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Debido a su impresionante edad, los investigadores examinarán los nódulos con la esperanza de encontrar pistas sobre la Tierra del pasado como, por ejemplo, indicadores de las condiciones oceánicas cambiantes e incluso pistas sobre el clima. A pesar de que el equipo no esperaba obtener especímenes geológicos durante sus 42 días en el mar, su intención es investigar estos nódulos sin dejar de lado su línea de investigación original.

“Continuaremos con el programa que habíamos planeado. Pero las muestras obtenidas aquí definitivamente serán examinadas en detalle en nuestros laboratorios. Estamos muy entusiasmados por ver qué otras sorpresas guarda el Atlántico para nosotros”, concluyó Devey.

Visto en: IFLScience

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