Por Juan David Montes
24 marzo, 2016

Los mantuvo alejados la colonización.

Más de doscientos años transcurrieron desde la última vez que el río Connecticut (ubicado al noreste de Estados Unidos) hizo parte del recorrido del salmón. La construcción de represas y el incremento de polución en el agua causaron la desaparición local de esta especie, aunque antes por allí transitaran aproximadamente 50.000 ejemplares cada año.

La esperanza por el regreso del salmón está depositada en tres nidos que probablemente contienen huevos de este pez.

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Connecticut Fish and Wildlife

Debido a su alto costo -y a su escaso éxito-, tras más de 45 años el programa de restauración que pretendía atraer de nuevo salmones al río Connecticut se suspendió en 2013.

El programa consistía en la captura de salmones destinados a criar nuevos ejemplares que luego eran liberados en el río, para que así aumentaran sus probabilidades de supervivencia.

Tan sólo un par de peces dejaron sus huevos en un afluente de este río, en 1991. Pero el lugar no contaba con las condiciones ideales para que los huevos sobrevivieran.

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U.S. Fish and Wildlife Service

La estocada final a este programa la dio la temporada de huracanes de 2011, con los daños ocurridos en el criadero principal. Todo, tras décadas de descenso en la población general de peces en el Atlántico Norte, debido a la disminución de alimento y otros cambios en las corrientes.

Así que los nidos encontrados en el río podrían contener a los primeros salmones nacidos en esta zona sin la intervención de un criadero. Además, en este caso la ubicación parece ser bastante apropiada.


Tendrán que pasar unos meses para que se conozca la suerte de los huevos.