Por Camila Londoño
3 Febrero, 2016

Un gesto noble en contra de las atrocidades cometidas por otros.

Bravo por Sri Lanka que se convirtió en el primer país asiático (de un total de 16) en destruir una gran y lamentable cantidad de marfil ilegal confiscado. Para ser más específicos: 359 cuernos de elefante fueron aplastados en una ceremonia que se llevó a cabo en Colombo.

A la ceremonia asistieron varias personas:

Miembros del gobierno, diplomáticos, niños de colegios y representantes de la organización CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora).

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Fue un evento sin precedentes; varios líderes religiosos realizaron ritos funerarios para rendir homenaje a los elefantes asesinados.

El monje budista Omalpe Sobitha Thero describió la ceremonia como un gesto de perdón por las atrocidades cometidas a cambio del marfil. Otros líderes cristianos, musulmanes, budistas e hinduistas, dijeron algunas palabras con respecto a la importancia de proteger el medio ambiente y condenar a los cazadores furtivos.

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Eranga Jayawardena

El proceso de destrucción tardó siete horas y se realizó con maquinaria industrial.

Después de esto, fue trasladado a un incinerador, se quemó y más tarde se lanzó al océano Índico. En total, se estima que 1.65 toneladas (3 millones de dólares) de marfil, todo incautado en 2012, fue destruido.

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Aunque esto no le devolverá la vida a los amenazados elefantes, es una forma especial de decirles: nos importan y protegeremos a los que quedan.