Por Catalina Yob
20 mayo, 2020

A pesar de tener poco, no dudó en ayudar a quien tanto lo necesitaba.

Sin duda alguna el tema de los refugiados ha sido uno de los tópicos que se ha mantenido en la palestra internacional por razones obvias. La enorme cantidad de personas que han sido forzados de forma tácita a abandonar sus hogares y dejar atrás sus vidas. El creciente conflicto en el Medio Oriente además de haberle quitado la vida a millones y millones de personas inocentes, ha provocado que otros millones y millones arriesguen sus vidas buscando un lugar en el que puedan comenzar de nuevo.

Aquel porcentaje minoritario de personas que lograron sobrevivir y que hoy trabajan incansablemente para entregarle un nuevo y más esperanzador futuro a sus hijos, saben de compasión y gratitud. Tras haber experimentado y sobrevivido a los duros inconvenientes y peligros que surgieron en el camino, estas personas saben lo que es ayudar a quienes nadie los ayuda. 

Este niño de 8 años de edad, Hüseyin el-Hasan que vive hoy en Turquía, reconoce perfectamente cuando alguien pide ayuda en silencio, lo que quedó perfectamente comprobado en uno de los actos más sinceros que hemos visto. A su corta edad, no dudó en ayudar a un perro que se encontraba tumbado en el suelo tras encontrarse gravemente herido luego de ser atropellado. 

Suriyeli çocuk yaralı köpeğin başından ayrılmadı http://aane.ws/sFj

Posted by Anadolu Ajansı on Monday, February 20, 2017

A pesar de su difícil pasado, el sentido de compasión de este niño sólo se ha acrecentado. Sin que nadie se lo pidiera, fue hasta su casa y sacó una de las mantas que utiliza para dormir y se la llevó hasta el moribundo animal que se quejaba de dolor, debido a la profundidad de las lesiones provocadas por el impacto contra el vehículo. 

A diferencia de la mayoría que sólo se lamenta al ver a a un animal herido, Hüseyin acompañó al perro hasta que personal de bienestar animal llegó a rescatarlo. Y es que aún cuando él no podía hacer mucho, ni tenía los recursos para costear una visita al veterinario, sabía claramente que no lo podía dejar solo en su momento de dolor.

Tras un par de minutos y luego de que decenas de personas lo vieran tumbado al lado del perro, decidieron llamar para pedir ayuda. De forma paciente y siempre tendiendo una mano sobre su cabeza, Hüseyin estuvo con él durante todo el tiempo que esperaron para que llegara el rescate. Personal de  bienestar animal llegó hasta el lugar y llevó al moribundo animal hasta un veterinario, en el que lamentablemente murió tras un par de horas de agonía.

 Tras la devastadora noticia, el admirable niño recibió las felicitaciones del alcalde de la localidad, Cuma Özdemir, quien visitó al niño y le regaló una manta, en muestra de agradecimiento del noble gesto que había hecho por el pobre perro.

La amabilidad y compasión por los animales es una de las enseñanzas más humanas que podemos enseñarles a los niños. Porque a pesar de que Hüseyin no cambió el mundo, sí cambio la vida de ese animal, el cual experimentó el amor más puro en sus últimas horas de vida. 

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