Por Alejandro Basulto
6 diciembre, 2019

Sin duda es un perrito de gran y solidario corazón.

Los perritos sin duda siempre saben cómo robar nuestro corazón. Tienen esa magia, esa manera de saber cómo hacer sonreír y lograr que un mal día pase a ser un día no tan malo… Que con su simpatía y su insistente cariño, la verdad quién no cambia un rostro de molestia y cansancio, por uno de felicidad y paz.

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Es que estos caninos, conocidos por su lealtad y por ser los mejores amigos que uno podría tener, es como si supieran qué sentimos, y por lo tanto, como mejorar nuestro ánimo. Son tan expertos en lograrnos hacernos sentir mejor, que de hecho hasta hay terapias con ellos.

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Hasta se ha estudiado, que la razón de su lealtad y la felicidad como también cariño inmenso con que nos reciben cada vez que llegamos, se debe a que ellos no pueden evitar enamorarse de nosotros. Es decir, sus emociones son tan fuertes, por sobre aún su razonamiento, que se les hace muy difícil no querer a su humano.

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Por lo tanto, debe ser realmente una persona muy terrible para que ellos no quieran estar con él y no lo quieran como tienden a querer a cualquier humano, dándoles langüetazos y pidiéndoles que les acaricien cada vez que se da la ocasión.

Y entre las maneras de que ellos tienen para querer a los humanos, está la de entregar objetos, sea por ejemplo un animal muerto o una baratija que encontraron por ahí tirada y que para ellos es un tesoro invaluable que deben dárselo a su compañero que camina con dos piernas. 

«Su pelota es el regalo más común, pero me ha traído todo tipo. A veces me encuentro realmente confundida acerca de dónde encuentra estas cosas (…) El otro día me trajo una jarra de galones y ni siquiera sé de dónde vino o dónde la encontró. Ella me traerá los calcetines que he estado buscando durante dos semanas. No sé dónde los esconde (…) Ella siempre está muy orgullosa de lo que me trae. Tiene que ser algo que ella piense que es digno»

– explicó Kelly a Unilad.

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Como es el caso de Xena, una perrita de siete años, que cada vez que puede recibe a, Kelly Seaton, su humana de 32 años, que vive en Maryland (Estados Unidos), con regalos únicos que tienden a sacarle más de una sonrisa. Y es que este cachorro golden mezcla con labrador retriever, recibe a su humana con todo tipo de objetos, desde una cinta adhesiva, pasando por una botella de aceites esenciales, un plumero, a una sola pieza de espagueti seco. Para después de entregar sus obsequios, esperar su merecido cariño y mirar con alegría a su humana.

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