Por Lucas Rodríguez
13 agosto, 2019

Sus cuidadores tienen que tener mucho cuidado con que se escapen a cantar canciones o visitar cementerios de elefantes.

Entre las cosas que la naturaleza hace sin la intervención de las personas, o más específicamente, sin pensar en lo que queremos o nos gustaría a nosotros las personas, la que menos parece una simple casualidad es la existencia de los cachorros. Sea cual sea la especie, los crías de los mamíferos siempre tienen una apariencia que vuelve imposible no querer ir a abrazarlos y apretarlos hasta que dejen salir uno de esos tiernos gemidos de incomodidad. 

Junto con esto, hay una especie de ecuación en torno a este tema, que va más o menos así: mientras más feroz sea el mamífero, más tiernas serán sus crías. 

Youtube: AFP news agency

Las de perros y gatos son muy lindas, pero créanme cuando los digo que no tienen nada para competirle a las crías de los mamíferos salvajes de mayor tamaño. Crías de oso, lobo o algo similar son verdaderas maravillas, pero si queremos ir a la cima, tenemos que recurrir a los interiores de la mismísima corte del reino animal. Coronado hace ya siglos como el rey de los animales, el león es un animal majestuoso. Por esto mismo es que si le aplicamos la regla que les acabo de enseñar, sus crías deberías ser las más tiernas de todas. 

Y así es. Como si esto no fuera suficiente, le vamos a agregar un pequeño detalle que ya raya en la crueldad emocional: son leones blancos. 

Youtube: AFP news agency

En este breve video difundido por la BBC, se pueden ver a un par de crías de león (llamados Simba y Nala, porque obviamente que se llaman así) que viven en un refugio para animales en peligro de extinción, en una caridad ubicada en el noroeste de Francia. 

Youtube: AFP news agency

Oriundos de sudáfrica, los leones blancos son una variedad muy extraña. Por lo mismo, han sido cazados por las personas durante decenios, llevados por la avaricia de verse envueltos en un abrigo hecho con sus maravillosas pieles albinas. Debido a esto han nacido grupos como el Caresse de Tigre en Francia, centro dedicados a la protección y crianza de los felinos en peligro de extinción. 

Youtube: AFP news agency

Cuidar de estos animales requiere el esfuerzo tanto de especialistas como de voluntarios. A pesar de que están protegidos tanto por programas de conservación como enormes multas a quienes no los respeten, los cazadores siguen arriesgándose para llegar a convertirles en sus trofeos. Para algunas personas crueles y enfermizas, el hecho de que queden pocos y estén en peligro, solo los vuelve más deseables. 

Una triste realidad, que solo puede ser sopesada con una sesión intensa de esos cachorros jugando y estornudando. 

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