Por Alejandro Basulto
6 enero, 2021

En el refugio se conocían como Morocha y Canela, pero ahora que tienen sus nuevas dueñas, se volvieron a ver llamándose esta vez Martina y Temperance.

Las simpáticas y adorables Martina y Temperance, son dos perritas que antes vivían juntas en un refugio en Perú. En ese momento se llamaban Morocha y Canela, nombres que cambiaron cuando fueron adoptadas por sus respectivas dueñas a través de la plataforma WUF. “Tempi”, antes de ser adoptada, había sido atropellada, accidente tras el cual sus dueños la fueron a dejar a un albergue donde nunca más regresaron por ella.

Mientras que Martina vivió la mayor parte de sus 7 años en un albergue, donde llegó luego de vivir como callejera, situación que le significó una pequeña cojera en una de sus patas.

Jessica Soto

La actual dueña de Temperance es Jessica Soto, quien en un principio se negaba a la idea de tener un perro. Había un trauma. A los 9 había sido mordida por uno y a los 13 años volvió a vivir un episodio similar. Por lo que cuando su novia, Noelia Bejarano, le propuso llenar su hogar con una mascota, ella se opuso. Hasta que un día la curiosidad le ganó y decidió meterse a la computadora para buscar perros en adopción. Quién sabía. Tal vez podría dar con el can que le ayudara a superar su trauma. Y fue así como dio primero con WUF, y gracias a esta misma plataforma, después conoció a Canela, a la que llamó Temperance. La perrita que le cambiaría la vida.

Jessica Soto

“Nos llamó la atención porque era una perrita adulta y estaba entrenada. Para nosotras eso era perfecto porque en la casa también vivimos con un gato (…) Temperance es el personaje de una serie que me gusta mucho: una mujer inteligente, independiente y que también fue abandonada. Además, el nombre significa templanza (…) Me demostró que los perros no hacen daño, pero que hay perros que han sido educados de manera inadecuada y sufren por dentro. Creo que lo mejor de todo este proceso es que ya no le temo a los canes”

– contó Jessica Soto a El Comercio

Vanessa Balcázar

Mientras que en el caso de Martina, sus dueños son Vanessa Balcázar y su novio, quienes habían decidido no tener hijos y al mismo tiempo sentían que les hacía falta una compañía para hacer más pleno su hogar y su felicidad. Por lo que se animaron a adoptar una mascota, llegando también a WUF, donde conocieron a Martina, que en ese tiempo se llamaba Morocha. Con su historia de vida en la calle y su cojera, les enamoró, debido a que ellos no buscaban un “perrito perfecto”, sino que uno especial.

“Cuando conocimos a Martina, no se quería separar de nosotros y eso nos conmovió un montón. Al día siguiente, la adoptamos (…) Por ella nos levantamos de la silla y salimos a caminar. Nos obliga a tener un espacio en nuestro día para estar juntos y compartir los tres. Es súper juguetona”

– dijo Vanessa Balcázar

Vanessa Balcázar

Ambas perritas, Martina y Temperance, se separaron al momento de ser adoptadas. Pero no por mucho tiempo. Debido a que cuando Jessica Soto adoptó a Tempi, su roomate le contó que su hermana también había adoptado a una perrita a través de WUF y desde el mismo albergue hace unos meses. Las similitudes eran demasiadas, así que decidieron que una traería su can para ver si ambas perritas se reconocían.

Jessica Soto

Y de inmediato Tempi y Martina se acercaron y se dieron muestras de cariño que hablaban de una amistad de hace varias primaveras. “Era como si se hubieran conocido toda una vida (…) Desde el primer momento en que se vieron, se trataron como amigas. Ella ignora a otros perros, pero a su amiga no”, explicó Vanessa, dueña de Martina. Ambas canes no viven bajo el mismo techo, pero sus “madres humanas” se esfuerzan para que sigan manteniéndose en contacto.

“Nos encontramos en el parque para que jueguen juntas. Felizmente, estamos a pocas cuadras de distancia”, agregó Vanessa, quien incluso cuando sale de casa lleva a Martina donde Tempi para que no se quede sola.

 

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