Por Daniela Morano
8 julio, 2019

Nunca conocerán lealtad tan grande como la de un perro a su amo.

Los perros son de los animales más fieles que existen, probablemente porque durante siglos se han visto domesticados por el ser humano y eso los ha llevado a depender en gran parte de nosotros. Por supuesto que aparte de su necesidad de conseguir comida, los perros también se mantienen al lado de las personas porque los aprecian, especialmente si el cariño es recíproco.

Y cuando sus amos/as fallecen, para ellos es muy difícil comprender lo que ocurre. Aunque son capaces de presentir que alguien ya no está, no intentan ni lograrían racionalizar la muerte como lo hace una persona. Deben lidiar con la muerte de distinta manera, y con frecuencia esa manera es manteniéndose lo más cerca posible de pertenencias materiales del fallecido. O, en el caso, de Zozo, de su tumba.

Zozo y su dueño, İsmail Öztürk, eran muy cercanos. Salían a pasear juntos y compartían el día a día como mejores amigos. Sin embargo Öztürk falleció en febrero del 2014, dejando a Zozo con nada más que con recuerdos de los buenos momentos que vivieron juntos.

Zafer Öztürk

La familia del hombre estaba devastada, pero Zozo aún más.

Él no entendía que su amo, de un día para otro, ya no estuviese. Y durante los próximos dos años visitó religiosamente la tumba de Öztürk para acompañarlo aunque fuese desde esta tierra y él desde el más allá.

Zafer Öztürk
Zafer Öztürk

La familia no tenía idea de esto, hasta que un día Zozo desapareció y lo buscaron por todos lados. 

Según el medio de Turquía, Hurriyet, cuando lo encontraron echado sobre la tumba, el hijo de Öztürk, Zafer, comenzó a acompañar al pequeño perro a visitar a su papá todas las semanas.

Zafer Öztürk

Aunque es triste, sabe que es la manera en que el perro encuentra algo de consuelo y que, eventualmente, sabrá vivir con la pérdida al igual que todo el resto de los seres humanos.

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