Por Diego Aspillaga
16 marzo, 2020

La enfermedad ha contagiado a miles de personas y matado a centenares, pero también le salvó la vida a un grupo de animales que esperaba su turno para morir en público. Ahora los animalistas buscan aprovechar este hito para terminar con esta industria.

Las carreras de toros deben ser de los «deportes» más discutidos y polémicos del mundo, probablemente debido a que los jugadores, en vez de correr detrás de una pelota o competir por quién es el más rápido, intentan esquivar los cuernos de estos animales y enterrarles espadas hasta que mueran mientras el público vitorea.

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Se esté a favor o en contra de esta tradicional actividad española, una cosa es cierta e irrefutable: los animales no disfrutar al participar de este juego mortal.

Es por esto que los activistas animales han luchado incansablemente para poder cambiar el destino fatal de los toros elegidos para morir en público. Las organizaciones que defienden el derecho de los animales afirman que esta práctica ancestral no es un deporte sino una cruel forma de maltrato, abuso y crueldad en contra de criaturas indefensas con el único fin de entretener a una audiencia.

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Por muchos años, los defensores de los animales han tratado de terminar con esta tradición española, pero acabar con algo tan intrínseco en es sociedad europea ha probado ser casi imposible.

Sin embargo, hace pocas semanas apareció en España un insospechado y potente aliado de estos animales que si bien no terminará con este violento deporte, al menos lo suspendió indefinidamente y le salvó la vida a muchos toros que se preparaban para morir: el coronavirus.

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La enfermedad, que fue detectada en la ciudad china de Wuhan a fines del año pasado, rápidamente se transformó en una pandemia mundial luego de esparcirse por todo el mundo y causar miles de contagios y cientos de muertes en varios países, entre los que se destacan China, Italia y España, donde los contagiados y los muertos han explotado durante los últimos días.

Para evitar que el coronavirus siga multiplicándose por la población, las autoridades de la mayoría de los países infectados han optado por cancelar los eventos donde se reúnan grandes cantidades de público, tal como lo son los eventos deportivos. 

Debido a estas medidas preventivas, las calles europeas están desiertas y las actividades que se realizaban día a día ahora están suspendidas hasta que la enfermedad logre ser controlada. Y si bien los contagios, las muertes y el pánico que ha generado el coronavirus en el mundo son terribles, por lo menos una de sus consecuencias parece ser positiva.

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Según la organización animalista Animalis Naturalis, el virus ha obligado a la cancelación de 21 corridas de toros a lo largo y ancho de toda España, lo que le salvó la vida a cerca de 120 animales que se preparaban para morir frente a un público que celebra cada vez que pierden sangre.

«La Fundación Toro de Lidia ha solicitado ayuda para el apoyo de la cruel industria. Han pedido una reunión para ‘poder estudiar la posibilidad de comenzar planes de contingencia, recuperación y apoyo para la industria lo antes posible'», escribieron desde la organización.

«Desde Anima Naturalis exigimos la suspensión inmediata de todos los festejos taurinos en todo el país, y que la industria taurina no reciba ayudas compensatorias por ello«, agregaron.

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Y es que si antes la lucha de los animalistas era por detener las corridas de toros, ahora los esfuerzos está enfocándose en evitar que la industria pueda recuperarse después de que pase la enfermedad y así salvar la vida de aún más toros inocentes que siguen esperando su turno para ver cómo la gente celebra sus muertes. 

El coronavirus ha otorgado un pequeño respiro a los animales que se preparaban para morir como parte de este cruel espectáculo. Esperemos que cuando esta enfermedad sea eliminada, se lleve con ella estas tradiciones que sólo se enfocan en dañar a los animales para nuestra entretención.

 

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